Hilo Diario



  • Avanzada prepara visita de Maru a Delicias y Meoqui
  • Alcoholismo, avanza entre la población
  • Cerró la escuela ante inacción por bullying vs su hijo

LOS QUE ANDUVIERON AYER EN DELICIAS Y LA HERMANA REPÚBLICA Democrática de Meoqui, fueron los integrantes de la avanzada de Gobierno del Estado para revisar los pormenores de la visita de la gobernadora, Maru Campos, que está prevista para esta semana.

Hay que tomar en cuenta que la agenda puede cambiar de un momento a otro, o puede sufrir modificaciones. Sin embargo, hasta ayer, la primera mandataria en el estado estaría mañana en Meoqui, y al siguiente día, en Delicias.

La presencia de la mandataria estatal siempre pesa, y pesa bien. Para las y los alcaldes representa algo más que una cortesía institucional: es la oportunidad de refrendar compromisos, de poner sobre la mesa proyectos, de recordar —con elegancia— qué obras siguen pendientes y cuáles necesitan empujón extra. Traducido: inversión, gestión y cercanía con Palacio.

Los que saben de estas cosas dicen que cuando llega la avanzada, es porque algo importante se cocina. Se revisan rutas, horarios, sillas, templete y hasta el clima político. Todo debe salir planchadito. Nadie quiere sorpresas, ni discursos improvisados que luego anden circulando en redes.

Así que, más allá del protocolo y del movimiento logístico, la visita de la Gobernadora manda un mensaje: el centro-sur del estado sigue en el radar.

VAYA DATO EL QUE SALIÓ A FLOTE en el marco de la Semana Nacional de Información sobre el Alcoholismo, y que no debería pasar de noche: de acuerdo con cifras compartidas entre Vialidad y Alcohólicos Anónimos, el 50 por ciento de los conductores detenidos en estado de ebriedad son mujeres.

Sí, leyó bien. No es error de dedo ni exageración estadística. La mitad. Un dato que rompe estereotipos y obliga a mirar el problema sin lentes viejos. El alcoholismo ya no distingue género, profesión ni colonia. Y lo más delicado: está ganando terreno a pasos acelerados.

Los que saben del tema advierten que el consumo problemático de alcohol ya está tocando —y fuerte— a menores de 20 años. Chavos que todavía no terminan de armar su proyecto de vida, pero ya están normalizando el exceso, el volante en la mano y la fiesta sin freno. Y ahí es donde se prende el foco rojo.

Porque el alcohol no llega solo. Es, como bien dicen en AA, la puerta de entrada a otras drogas. Primero es la “cheve social”, luego el “no pasa nada”, después el “yo controlo”… hasta que deja de controlarse todo. Familias rotas, accidentes, broncas legales y una cadena de decisiones que casi siempre termina mal.

Desde Vialidad lo ven todos los días: operativos, detenciones, historias que se repiten. Y desde AA, el testimonio crudo de quienes ya tocaron fondo. Dos frentes distintos, un mismo problema.

Lo preocupante es que se está viendo el alcoholismo como algo normal o como parte de la cultura, sí, aunque suene a chiste. Mientras eso sucede, el problema sigue creciendo.

Los datos ahí están, nos gusten o no, y la responsabilidad es general.

NO PIERDA DE VISTA LO SUCEDIDO en la Secundaria 3026 “Familia Stege”, en donde una madre de familia decidió actuar para defender la integridad de su hijo, y armada con un candado y cadenas, cerró el plantel, hasta que los directivos intervinieran por el caso de Bullying que sufre su hijo.

Y le digo que no lo pierda de vista, porque estamos hablando de la desesperación de una madre de familia, ante la evidente falta de acción de maestros y directivos por estas acciones contra su vástago.

Después vino la intervención del coordinador de Educación, como suele pasar cuando el conflicto ya escaló y se volvió visible.

Pero la pregunta incómoda sigue flotando en el aire: ¿por qué, si ya existía una denuncia formal, nadie hizo nada antes? ¿Qué tuvo que pasar para que el caso se atendiera? ¿De verdad era necesario llegar al cierre del plantel para que reaccionaran?

Aquí no se trata de justificar formas, sino de entender causas. El bullying no es un “juego de niños” ni un tema menor. Es violencia cotidiana que deja huellas profundas, y cuando se normaliza o se minimiza desde la autoridad escolar, el daño se multiplica.

Ojo con este tipo de casos.



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