
A diez días de que se originara un incendio en el relleno sanitario del municipio de Rosales, ubicado en la carretera hacia la presa Francisco I. Madero, la situación se ha transformado en una crisis ambiental y de salud para los habitantes de la región.
Pese a que inicialmente se reportó como controlado, el fuego continúa activo en las profundidades de los desechos, manteniendo una densa capa de humo que afecta severamente a comunidades de Rosales y sectores aledaños en Delicias.
La crisis sanitaria persistente, desde el pasado 11 de junio, cuando inició el siniestro, los vecinos han reportado condiciones insalubres que empeoran conforme cae la noche. La combinación de la inversión térmica nocturna y el uso de sistemas de enfriamiento (aires acondicionados) en los hogares, provoca que el humo tóxico ingrese directamente a las viviendas.
Los afectados han manifestado síntomas constantes debido a la inhalación prolongada de partículas contaminantes, entre los que destacan: Irritación severa en ojos, provocando ardor y lagrimeo constante, inflamación y dolor de garganta, así como molestias respiratorias y ardor en las fosas nasales.
«No podemos ni respirar dentro de nuestras propias casas. Es una tortura vivir así, el humo entra y se queda estancado, y nuestras familias, especialmente niños y adultos mayores, son los que más sufren», denunciaron residentes de la zona.
La población ha alzado la voz ante lo que califican como una respuesta insuficiente por parte de las autoridades municipales y estatales. Aunque en los primeros días se informó que el incendio estaba bajo control, la persistencia del humo demuestra que el material inflamable acumulado en el sitio de disposición final sigue en combustión.
Los ciudadanos exigen una intervención inmediata y definitiva para sofocar el incendio, así como transparencia en las acciones que se están tomando. Asimismo, solicitan a las autoridades de salud implementar protocolos de atención para quienes han presentado cuadros de irritación y problemas respiratorios derivados de la exposición prolongada a la nube tóxica.
El incendio, que inicialmente se atribuyó a factores como las altas temperaturas y el «efecto lupa» sobre materiales inflamables, ha rebasado las labores de contención iniciales, convirtiéndose en un problema de salud pública que requiere una solución urgente.