Hilo Diario



VAYA VIACRUCIS PARA LOS QUE ACUDIERON AYER a la Feria de Servicios organizada por la delegación del Infonavit en Delicias.

Y cuando decimos viacrucis, no es una figura literaria.

Resulta que hubo ciudadanos que llegaron a las 3 de la mañana para apartar lugar y aún así recibieron la ficha número cinco. Así que la pregunta surge sola: ¿a qué hora llegaron los primeros?, ¿la noche anterior?, ¿acamparon?, ¿llevaron casa de campaña y termo de café?

Nadie discute lo positivo que resulta acercar este tipo de servicios a la región. Al contrario. La respuesta de la ciudadanía demuestra que la necesidad existe y que la demanda es enorme.

Precisamente por eso surge la duda.

Si Infonavit sabe que cientos de personas requieren asesorías, aclaraciones y trámites, ¿por qué estos ejercicios siguen siendo tan esporádicos?

¿Será falta de personal?, ¿cuestión presupuestal?, ¿viáticos?, ¿o simplemente la burocracia siendo fiel a sus tradiciones?

Porque la alternativa tampoco es sencilla. Cuando no hay feria de servicios, la raza tiene que trasladarse hasta Chihuahua capital, pedir permiso en el trabajo, gastar en transporte y prácticamente destinar todo el día para resolver un trámite que, con algo de voluntad institucional, podría atenderse más cerca de casa.

Por ahí anduvo el alcalde, Jesús Valenciano, quien volvió a insistir en la necesidad de que Delicias cuente con una oficina permanente del Instituto.

Y viendo las filas, los números repartidos y la cantidad de personas que buscaban atención, parece difícil encontrar argumentos para decir que no hace falta.

Por lo pronto, si usted tiene pendiente algún trámite, ya sabe la recomendación no oficial: ponga el despertador antes de las 3 de la mañana, consiga su numerito, arme un kit de supervivencia con paciencia, agua y resignación, y rece para que el asunto quede resuelto ese mismo día.

Porque en ocasiones, conseguir una cita parece más complicado que obtener la casa

EN ECOS DE LA RECIENTE ENTREGA DE UNIDADES Y EQUIPO para corporaciones de Seguridad Pública de la región por parte de la gobernadora, Maru Campos, acompañada del secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya, hubo una ausencia que llamó poderosamente la atención entre los asistentes.

La de Pueblo Quieto.

Bueno, para los que gustan de los nombres oficiales, Santa Cruz de Tapacolmes, mejor conocido como Rosales.

Y es que mientras alcaldes de aquí, de allá y de más allá hacían acto de presencia, saludaban, se tomaban la foto institucional y aprovechaban para gestionar cualquier cosa que se pudiera atravesar en el camino, del alcalde Pepe Andujo simplemente no hubo señales.

Ni él. Ni representante. Ni enviado especial. Ni paloma mensajera. Nada.

Los grillos de café empezaron de inmediato con las teorías. Que si se le cruzó la agenda. Que si pensó que era otro día. Que si el GPS lo mandó por otra carretera. O la más preocupante: que simplemente nadie le avisó de la importancia política del evento.

Porque una cosa es faltar a un acto protocolario cualquiera y otra muy distinta ausentarse en una gira de la gobernadora, donde además de entregar equipamiento se mide cercanía, respaldo y capacidad de gestión.

Para acabarla de amolar, nos cuentan que Rosales tampoco apareció dentro de los municipios beneficiados con apoyos.

Y desde los pasillos de la propia Secretaría de Seguridad Pública surgió una explicación que dejó más preguntas que respuestas: que el municipio no realizó las gestiones necesarias para acceder a esos programas.

Si eso es cierto, entonces el problema ya no sería de agenda. Sería de tarea.

Y en política, como en la escuela, el que no entrega la tarea difícilmente aparece en la lista de los reconocidos.

Por eso algunos interpretaron la ausencia como un simple descuido. Otros como una mala lectura política. Y los más malpensados, como esos grillos que nunca faltan, aseguran que en Palacio de Gobierno tomaron nota.

Porque podrá faltar un alcalde a un evento.

Lo que nunca falta es alguien tomando lista.



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