Recuerdos de la Fundación



La sencilla vida de los fundadores, la costumbre todavía arraigada de levantarse a las 5 de la mañana, desayunar, más tarde almorzar, a mediodía comer, hacer la siesta de dos horas, enseguida los varones a visitar la cantina para platicar con los amigos, la mujeres a las labores del hogar, ya cayendo la tarde seguía la merienda, pan o tortillas de harina con un rico chocolate y un poco más tarde la cena y a dormir temprano, esa era la rutina.

Las tiendas de abarrotes, con su característico olor a todo, surtían a las amas de casa lo necesario para la comida de la familia, además de ser centro de reunión de las señoras para comentar los sucesos del día y de la noche.

No había prisas, no había estrés, se disfrutaba la quietud, rota a veces por los fuertes aguaceros en un Delicias sin pavimento aún, los intensos ventarrones que aterraban todo, el cine que traían los húngaros, años después la competencia entre dos compañías refresqueras que acomodaban el proyector para presentar películas del gordo y el flaco en cualquier pared a media cuadra y terminaban la función con rifas de charolas, refrescos, plumas “atómicas” y otros regalos más.

Prácticamente el centro de la ciudad quedaba entre la calle 7a norte y la calle primera oriente, la vía del tren, y poblándose rápidamente el sector poniente.

Nacidos y no nacidos en este lugar fueron dando forma a un asentamiento humano que creó industria y comercio, seguridad y buena vecindad, la autoridad familiar era muy respetada, la palabra, el cinto y la chancla fueron los primeros psicólogos.

Abril es el mes que se dedica a la fundación de Delicias, a aquellas personas que creyeron en el futuro, que tuvieron la visión de progreso para las familias que iban llegando.

Vaya un reconocimiento a los fundadores de Delicias.

Que pase usted un buen domingo.



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