
BUENO, BUENO, AYER LOS HOMBRES Y MUJERES de las corporaciones policíacas, que difícilmente los verá en una fotografía oficial, una selfi, o ya de perdida en sociales, a menos que sea para señalarlos por alguna omisión al protocolo, un exceso o un error, fueron objeto de reconocimiento por parte de las autoridades municipales de la región.
Su actividad está envuelta en una difícil paradoja. Cuando actúan, suelen ser acusados de abuso de autoridad; cuando deciden no intervenir, de complicidad o negligencia. Si detienen, incomodan; si no lo hacen, decepcionan.
Es una profesión donde el margen de error es mínimo y la crítica, permanente. Pocas labores públicas caminan con tanta facilidad por la cuerda floja.
Los festejos, en ese sentido, cumplen una función simbólica necesaria.
Reconocer al policía municipal no es un gesto menor: es aceptar que la seguridad no es un concepto abstracto, sino un trabajo diario, humano, desgastante. Turnos largos, sueldos limitados, presión social constante y una exigencia ciudadana que —con razón— pide resultados, pero pocas veces se detiene a mirar el contexto.
La objetividad obliga a decirlo: no todas las corporaciones funcionan igual, ni todos los elementos honran el uniforme.
Hay fallas, rezagos y pendientes evidentes. Pero también hay policías que hacen su trabajo en silencio, que resuelven conflictos antes de que escalen, que llegan primero cuando nadie más quiere llegar. Ésos no suelen ser noticia, en honor a la verdad.
Por eso los reconocimientos importan, siempre y cuando no se queden en la foto oficial ni en el discurso de ocasión.
Sin duda la labor policíaca no se ejerce un día al año.
Se ejerce los 365. Y casi siempre… por no decir que la mayoría, sin reflectores.
LOS QUE LES DEDICARON FESTEJOS y eventos, fueron las autoridades de Delicias, Meoqui y Camargo, donde Jesús Valenciano, Miriam Soto y Jorge Aldana, se encargaron de reconocer el trabajo que desarrollan para mantener la región en calma y en tranquilidad.
El único que decidió posponerlo, quien sabe por qué, fue el alcalde de Saucillo, Fito Gardea, aunque eso sí, a través de las redes les envió una felicitación.
Así las cosas.
DE PONERSE DE PIE Y DARLE UN APLAUSO A NUESTROS ADULTOS MAYORES, QUE LLUEVA, truene, relampaguee, son los primeros en hacer fila para pagar el Impuesto Predial… desde las 5 de la mañana algunos de ellos aguardaban pacientemente, que las oficinas de la Tesorería Municipal abrieran sus puertas para recibir pagos.
No hay campaña, incentivo ni discurso que los mueva o los obligue, es simplemente, la responsabilidad y su sentido de obligación como ciudadano cumplido, para estar al corriente en el pago de sus contribuciones.
En el otro lado de la moneda se encuentran aquellos que cabildean por descuentos en los adeudos, o bien, los que dejan de pagar esa obligación y al final recurren a los amparos para no hacerlo. Vaya realidad.
Bien por ellos, y nuestro reconocimiento.
