Hilo Diario



AHORA QUE ARRANCA EL llamado Noviembre Naranja, los números del Observatorio Ciudadano de Ficosec vienen a ponerle un poco de realidad a los discursos sobre la violencia contra las mujeres.

Y vaya que son números para preocuparse.

Según los datos dados a conocer por el organismo, delitos como violencia familiar, violación y abuso sexual presentan una impunidad estimada del 89 por ciento. Pero hay otro dato todavía más inquietante: en el corte estadístico presentado aparecen cero sentencias condenatorias para los casos analizados durante el año.

Así, como lo está leyendo. Cero.

Eso no significa que nadie haya sido condenado por estos delitos en otros periodos, pero sí obliga a preguntarse qué está ocurriendo con las denuncias y los procesos judiciales.

Porque mientras las campañas llaman a denunciar, las estadísticas muestran las dificultades para que esas denuncias lleguen hasta una sentencia.

Y tampoco hablamos de un problema menor. La violencia familiar continúa entre los motivos recurrentes de los llamados de auxilio que reciben las corporaciones de seguridad.

Ciertamente existen esfuerzos desde distintas instituciones, organismos ciudadanos y programas de atención. Pero los que saben de estos temas advierten que todavía falta llevar la prevención hasta donde comienza buena parte del problema: los hogares.

Ahí tienen tarea las escuelas, las iglesias, los padres de familia, las organizaciones civiles y, por supuesto, las autoridades.

Porque colocar un listón naranja es sencillo. Lo complicado es detectar a tiempo una situación de violencia, atender a la víctima y conseguir que su denuncia no termine empolvándose en algún escritorio.

Ojalá que las actividades de noviembre sirvan también para revisar estrategias y resultados.

Que no ocurra lo de siempre: mucho naranja en las fotografías y demasiados expedientes esperando justicia.

———————–

AH, QUÉ CARAY, MIENTRAS los trabajadores del Seguro Social continúan protestando por mejores condiciones laborales, algunos de sus dirigentes sindicales parecen estar viviendo una historia bastante diferente.

Y es que, aunque la última movilización en Delicias tuvo menos participantes que las anteriores, la inconformidad no desapareció. Ahora, entre algunos grupos de trabajadores, la demanda también apunta hacia las dirigencias sindicales.

Según los enterados, hay quienes buscan que los cambios comiencen desde la dirigencia nacional, encabezada por Rafael Olivos Hernández, y después alcancen las representaciones estatales y locales.

¡Mire nomas! Empezaron reclamando mejores condiciones al patrón y ahora también quieren ajustar cuentas con quienes deberían representarlos.

Claro que una cosa es exigir la salida de los dirigentes y otra conseguirla. Los estatutos sindicales tienen sus procedimientos y no basta con levantar la mano durante una manifestación.

Pero el asunto tiene su jiribilla.

Resulta que el jueves pasado, mientras trabajadores inconformes ofrecían una rueda de prensa para explicar sus demandas, el dirigente local, Jesús Cristo Hernández Ibarra, participaba en una reunión partidista.

Y según quienes estuvieron pendientes de ambos acontecimientos, el líder hablaba tranquilamente sobre los avances del gremio.

No bueno, el chiste se cuenta solo.

—————————————–

Y SIN SALIR DEL ambiente tricolor, los grillos malosos de café, esos que tienen sucursales desde Pueblo Quieto hasta Julimes, aseguran que el asunto de las alianzas podría tener desenlaces muy diferentes en ambos municipios.

En Rosales, mejor conocido como Santa Cruz de Tapacolmes, algunos priistas parecen decididos a competir solos, sin repetir necesariamente la fórmula que llevó a Pepe Andujo a la Presidencia Municipal.

Los cuestionamientos sobre el liderazgo del alcalde y el movimiento de otros grupos, entre ellos el de Polo Quintana, alimentan esa versión.

Aunque, por cierto, los recorridos domiciliarios de Polo han bajado de intensidad. Vaya usted a saber si anda administrando energías o si alguien le recomendó levantar el pie del acelerador.

En Julimes, en cambio, los enterados comentan que Pepe Moncayo estaría explorando un acuerdo para dejar la candidatura municipal en manos del PAN.

¡Qué vueltas da la política!

El que fue considerado uno de los últimos bastiones tricolores de la región podría terminar con candidato azul, mientras en Rosales algunos priistas quieren recuperar su propia camiseta.

Claro, por ahora son versiones de las mesas políticas y no acuerdos oficiales.

Pero vaya paradoja: en Pueblo Quieto el PRI estaría buscando caminar sin el PAN, y en Julimes podría terminar prestándole hasta los zapatos.

Habrá que ver qué dicen las dirigencias cuando llegue la hora de poner las firmas.



Fuente