
BIEN DICEN QUE LOS números, cuando están bien sustentados, no tienen sentimientos ni afinidades políticas. Son fríos, directos y, en ocasiones, bastante incómodos para quienes tienen la responsabilidad de atender los problemas.
Y vaya que los datos del Observatorio Ciudadano de Ficosec, dados a conocer en el marco del Día Naranja, tienen mucho que decir sobre la violencia contra las mujeres en Delicias.
Resulta que son 13 colonias donde se concentra la mayor incidencia, pero hay dos que merecen especial atención: Lotes Urbanos y Revolución.
Ahí está el diagnóstico. Ahora falta ver qué harán las autoridades con semejante radiografía.
Ciertamente hay avances y esfuerzos desde Cepavi, el Instituto Municipal de las Mujeres, el grupo AVE y los programas impulsados por Ficosec. Nadie puede negar ese trabajo, pero tampoco ignorar que los números siguen exhibiendo una problemática que requiere mayor intervención.
Los grillos de café pusieron sobre la mesa otro asunto interesante: los famosos Puntos Naranja, concebidos como espacios de resguardo para mujeres en situación de riesgo.
La pregunta es cuántas mujeres han recibido atención en esos lugares, porque hasta ahora no se conocen cifras públicas que permitan evaluar su funcionamiento.
Y no se trata de desaparecerlos, sino de comprobar que realmente cumplen su propósito. De poco sirve colocar distintivos y anunciar espacios seguros si después nadie sabe cuántas personas han utilizado el servicio.
Por cierto, Lotes Urbanos y Revolución ya figuraban entre las colonias donde Seguridad Pública instaló comités vecinales de vigilancia. Sería interesante conocer si esas estructuras pueden ayudar también a reforzar la prevención de la violencia contra las mujeres.
Porque el problema ya está localizado. Ahora corresponde llevar las estrategias hasta esas calles.
Y que el Día Naranja no se quede solamente en camisetas, caminatas y fotografías para las redes sociales.
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PFFF, VAYA COSAS, NI los videos, fotografías, señalamientos ni el escándalo que ha crecido alrededor de las contrataciones del INE, han conseguido que Guadalupe Taddei considere públicamente dejar la presidencia del organismo.
Por el contrario, ayer desmintió las versiones de su renuncia y sostuvo ante sus compañeros consejeros que no piensa abandonar el cargo.
¡Hágame el recabrón favor!, como diría el entrañable Catón.
La controversia tomó nuevos vuelos, literalmente, después de difundirse imágenes de José Alfredo Hernández Casillas, empresario vinculado con contratos del instituto, compartiendo una estancia en París con uno de los hijos de Taddei.
Y aquello no era precisamente una visita de estudiantes con mochila al hombro. Había hotel de lujo, champaña y hasta una vista privilegiada a la Torre Eiffel.
El asunto adquiere otra dimensión porque la Auditoría Superior de la Federación investiga posibles irregularidades en contrataciones relacionadas con empresas vinculadas al proveedor. Una investigación que deberá establecer responsabilidades, porque las imágenes, por sí solas, no constituyen una sentencia.
Pero tampoco son cualquier fotografía de recuerdo familiar.
La cercanía exhibida entre un proveedor y la familia de quien encabeza el árbitro electoral plantea preguntas legítimas sobre posibles conflictos de interés, transparencia y cuidados institucionales.
Mientras tanto, Taddei sostiene que los señalamientos forman parte de ataques políticos y que permanecerá en el cargo.
Los grillos de café recuerdan que, desde el mediodía, comenzaron a circular versiones de una dimisión inminente. Algunos ya estaban preparando hasta el nombre del relevo cuando llegó el desmentido.
Y aquí viene la pregunta: ¿hasta dónde puede resistir una autoridad electoral el desgaste público, sin que termine afectándose la confianza en la institución?
Porque una cosa es defenderse de acusaciones y otra conseguir que las explicaciones despejen las dudas.
Por lo pronto, Taddei sigue firme en su oficina y la investigación continúa.
A este paso, si aparecen más fotografías, alguien tendrá que organizar un álbum completo. Nomas que, tratándose del INE, lo importante no será quién sale mejor retratado, sino quién explica los contratos.
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EL AGUA TIENE MEMORIA, y si no lo cree, pregúntele a los agricultores de Orranteño, en Saucillo, donde la creciente del río Conchos tiene varias huertas nogaleras bajo el agua.
Vaya paradoja. Hace apenas unos meses los productores volteaban al cielo esperando lluvias, mientras las presas mostraban niveles preocupantes. Ahora algunos tienen el agua hasta donde no la querían.
Los reportes hablan de aproximadamente veinte nogaleras afectadas, cientos de nogales alcanzados por la creciente y familias preocupadas por el daño a sus cultivos.
Según los amigos del Módulo 12, se mantiene vigilancia sobre el comportamiento del río y comunicación con Conagua para evaluar las condiciones.
Pero hay otro detalle que merece atención.
Dicen los que saben que parte de las plantaciones se establecieron en terrenos bajos cercanos al cauce, donde durante las temporadas de sequía el agua parece tan lejana que hasta se olvida por dónde corría.
Peeeero llega una buena creciente y el río reclama sus antiguos espacios.
