
BUENO, AUNQUE VIALIDAD CUIDA LAS PALABRAS y aclara que las acciones contra motocicletas sin placas, ruidosas y con irregularidades, forman parte del rondín cotidiano de sus unidades, habrá que reconocer algo: ya le están metiendo mano a un problema que se ha ido convirtiendo en parte del paisaje.
Motocicletas sin identificación, con más pasajeros de los permitidos y, para acabarla, conductores o acompañantes sin casco.
El asunto es que si, como se estima, hasta ocho de cada 10 circulan en esas condiciones, entonces ya no estamos hablando de una excepción.
Estamos hablando de una costumbre.
¿Cómo puede haberse normalizado que una motocicleta circule sin placas, con sobrecupo o sin casco y nadie haga nada, salvo cuando aparece un operativo?
En la colonia Solidaridad, por ejemplo, 16 motocicletas terminaron retenidas.
La pregunta es qué pasa después.
Porque Vialidad tiene un problema adicional: haga lo que haga, siempre habrá quien la acuse de estar recaudando. Si detiene, porque detiene; si no detiene, porque no hace su trabajo.
Pero tampoco se puede utilizar esa crítica como pretexto para dejar que cada quien circule como le dé la gana.
Dicen los que saben que si las acciones fueran permanentes y no solamente de vez en cuando, eventualmente habría mayor conciencia vial.
No se trata solamente de levantar motocicletas.
Se trata de que la gente entienda que comprar una moto también significa asumir responsabilidades.
Y OJO, porque las motos son apenas una parte del problema.
Está también el asunto de los vehículos que circulan sin placas o con esas láminas que algunas organizaciones ofrecen por casi 2 mil pesos, según los reportes, y que nuevamente empiezan a aparecer en Delicias y la región.
Ahí también habría que preguntar qué está haciendo Vialidad.
Porque una ciudad donde unos circulan sin casco, otros sin placas y algunos con documentos o identificaciones de dudosa validez, termina mandando un mensaje bastante peligroso: que cumplir la Ley es opcional.
—
DICEN LOS GRILLOS DE CAFÉ que ese sería un buen tema para los creativos de redes sociales de Seguridad Pública.
En lugar de perseguir todos los trends que aparecen en TikTok, podrían aprovechar esas mismas herramientas para explicar algo mucho más útil: por qué hay que portar placas, utilizar casco, respetar el número de pasajeros y qué consecuencias tiene no hacerlo.
Porque si los jóvenes están en TikTok, ahí mismo puede estar la autoridad.
Y si las redes sirven para generar likes, también deberían servir para generar conciencia.
No estaría mal una campaña que explicara, de manera sencilla y hasta divertida, lo que sí y lo que no se puede hacer arriba de una motocicleta.
Incluso podría ser más efectiva que un operativo sorpresa.
—
TODO INDICA QUE POR FIN a los amigos lecheros les cayó el veinte: si no aprietan, Liconsa seguirá haciendo de las mismas.
Hace apenas unas semanas parecía que el problema de los pagos comenzaba a regularizarse.
Pues no.
Otra vez hay atraso en las cuentas y los productores del sector social ya están hablando de pasar del reclamo a la movilización.
Los voceros del sector advierten que podrían tomar la carretera o incluso las vías del ferrocarril hasta que se les pague.
Habrá que ver si esta vez el anuncio llega acompañado de acciones.
Porque la vez pasada también hubo advertencias y, a la hora de la hora, solamente unos cuantos se animaron a entrarle.
Los productores ya entendieron que esperar pacientemente tampoco les ha resuelto el problema.
Veremos
—
DONDE PARECE QUE POR FIN SALIERON DEL ALETARGAMIENTO fue en la Cámara Nacional de Comercio, que ya emitió un posicionamiento, sencillo, pero al menos posicionamiento, frente al crecimiento de las llamadas tiendas chinas.
Y no es un asunto menor.
Ya son cuatro las mega tiendas que operan en distintos puntos de la ciudad y ahí se puede encontrar prácticamente de todo: mercería, ropa, lencería, ferretería, refacciones, regalos, juguetes y un largo etcétera.
Es decir, no llegaron por un solo nicho.
Llegaron a competir en varios.
Canaco plantea buscar estrategias para que los comerciantes locales puedan enfrentar ese modelo de negocio.
Y ahí está precisamente el reto.
Porque pedirle al consumidor que compre local apelando al cariño por Delicias puede ayudar, pero difícilmente será suficiente si enfrente hay precios, variedad, horarios y establecimientos que cada vez tienen mayor presencia.
El consumidor no solamente compra por patriotismo local.
También compara el precio.
Por eso sería interesante que Canaco no se quedara únicamente en la campaña de “consume local”, sino que pusiera sobre la mesa qué puede hacer el comercio organizado para competir mejor.
Porque las tiendas chinas ya encontraron al consumidor.
Ahora falta saber si el comercio local va a encontrar la manera de conservarlo.
Y ahí sí, queridos comerciantes, ya no basta con despertar.
Hay que levantarse
