Delicias y Meoqui se hermanan por dos obras realizadas entre 1954 y 1955: el Monumento a la Madre y el busto del Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla. Ambas fueron creadas por el entonces director de la Misión Cultural en el municipio de Meoqui, Esteban López Solís.

Para ambos trabajos se utilizaron mil 500 kilogramos de plastilina, según el relato que López Solís dejó en un manuscrito para la posteridad. En él cuenta la historia de estas dos estructuras, elaboradas posteriormente en cemento y marmolina.
Las gestiones estuvieron a cargo de un grupo de empresarios de ambas ciudades, quienes solicitaron al maestro la realización, primero, del monumento y, después, del busto. Este último tuvo como propósito recordar el paso del prócer de la patria por Meoqui, cuando era trasladado a la ciudad de Chihuahua antes de su fusilamiento.
Han pasado ya 71 años y, por justicia, hay que recordar estas obras, que permanecen de pie gracias a la solidez de su estructura, elaborada a base de cemento y cal. Ni el sol, ni el viento, ni la lluvia han logrado doblegarlas. Siguen allí, como mudos testigos de la historia.
Fue en octubre de 1955 cuando ambas obras fueron colocadas, para beneplácito de los habitantes de Meoqui y Delicias, quienes acudieron a atestiguar estos acontecimientos. Su historia se recuperó mediante una investigación que comenzó en 2002 y concluyó en 2017. Los datos recopilados se han compartido en distintos eventos y a través de los medios de comunicación.
La historia fortalece, sin duda, el sentido de pertenencia de los pueblos. Por ello, es importante recordar año con año estos acontecimientos, para que las nuevas generaciones los hagan suyos y queden debidamente registrados para su preservación.
Son más de siete décadas las que cumplen estas dos obras, que merecen presumirse como parte importante del legado histórico y cultural de Delicias y Meoqui.
