Hilo Diario



AH, QUÉ CARAY, si usted es priista de hueso colorado y esperaba con ansia el arribo de Alejandro «Alito» Moreno a Chihuahua, para la ya muy comentada toma de protesta de los Defensores de México en todo el estado, pues todo indica que se va a quedar con las ganas… al menos por el momento, porque el señor no viene.

La excusa oficial apunta al Mundial, que como todo mundo sabe, ya se convirtió en el pretexto de temporada para postergar, diferir y no resolver absolutamente nada. Y por si fuera poco, dicen que sigue festejando la victoria en Coahuila, que técnicamente es del gobernador de aquella entidad, pero como reza el refrán: el triunfo tiene muchos padres y el fracaso es huérfano.

Vaya usted a saber cuál es la razón de fondo, pero el hecho es que no viene.

El que sí aparecerá en escena es el otro Alito — el de Temu, para los cuates — Alex Domínguez, dirigente estatal tricolor, quien realizará uno de sus acostumbrados *road shows* por los diferentes comités municipales, para aplicar su particular «coco wash» a defensores e integrantes de cada estructura.

Lo que nadie discute es que están echando toda la carne a la leña para aceitar el aparato rumbo al 2027, haya o no haya alianza con Acción Nacional — aunque todo apunta a que la habrá, aunque sea de facto, mientras públicamente se diga que no.

Ya veremos qué mensaje les entrega Don Alex a los priistas de la región, que por cierto tampoco tiene itinerario definido todavía. De hecho, no aparece en visita oficial por estos rumbos desde el año pasado. Igual que el otro Defensor de Chihuahua, el buen Tony Meléndez, que parece haberse vuelto figura decorativa.

Ups.

AUNQUE PARECIERA UN DATO MENOR, el reconocimiento oficial de cuatro grupos de jóvenes de entre 15 y 18 años como generadores de hechos violentos en la zona sur de la ciudad merece más atención de la que ha recibido. Porque a esa edad, en teoría, los muchachos todavía deberían estar bajo la tutela de sus padres — no protagonizando el mapa delictivo de la ciudad.

Según el estudio de la Dirección de Seguridad Pública, los puntos de operación de estos grupos se concentran en la zona de la Macroplaza, donde convergen decenas de colonias del sur, pero también en los conjuntos habitacionales Nuevo Delicias, PRI, Independencia y Las Palmas.

Por lo pronto, los vecinos ya tienen identificadas al menos dos pandillas: Los Kenfor One — que operan bajo las siglas Kfr 1 — y los Locos 13. Nombres que suenan a película de los noventa, pero que hoy representan una realidad que preocupa.

Trabajo hay de sobra para el área de prevención del delito, si es que efectivamente se quiere hacer algo más allá de contabilizar el problema. Pero sin coordinación real con padres de familia, maestros y liderazgos comunitarios — incluidos los clérigos — difícilmente habrá resultados que mostrar.

Lo que sí es cierto es que Delicias aún no regresa a los niveles de pandillerismo que vivió en los noventa, cuando cada colonia, barrio o sector tenía su propia banda.

Así las cosas

ÓRALE, EL QUE YA SALTÓ AL RUEDO GUINDA, levantando mano, pulgar y pie para avisar que va por la alcaldía, es Luis Villalobos, quien en compañía del regidor Aldo Urzúa — ese admirador confeso de la URSS, Irán, Cuba y China, por si alguien lo dudaba — se sumó a la moda de pintar bardas y repartir lonas donde les dejen, todo esto, claro, por aquello de no violar la Ley Electoral. Muy institucionales ellos.

El caso de Luis es curioso, porque desde que abandonó el PRI en Delicias — donde incluso fue dirigente municipal — para sumarse a Morena y en concreto al proyecto del que anda CRUZando el estado, nomas no ha logrado que su nombre aparezca en una boleta electoral. Ni como suplente. Habrá que ver si esta vez la suerte le cambia la cara.

Lo que observan algunos grillos es que Luis tuvo que dejar de lado su perfil institucional de toda la vida para adelantarse — o atravesarse, según se vea — al otro grupo de fans de CPC, donde conviven dos exalcaldes: «el Chalmita», el de Jiménez, y Eliseo, el de Delicias. Dos pesos pesados en el mismo bando que prometen más chispa que unidad, y con quienes por cierto no se lleva.

En fin, así las cosas.



Fuente