
Como consecuencias de una política fallida de abrazos y no balazos, y de una cooptación orgánica de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y aunque se prometió que todo sería diferente y que era la esperanza de una gran transformación hacia una sociedad de progreso y de paz. Hoy la realidad impone que se tiene un país desgarrado en lo que fue y es su principal bandera, el humanismo. Según la encuesta del periódico El Financiero expuesta el lunes 6 de abril en el programa Al Cierre con Enrique Quintana, Leonardo Kourchenko, destaca que un 79% de los encuestados consideran que la corrupción es uno de los principales males de la presente administración de Sheinbaum; así mismo un 77% valora incorrecto cómo se persigue al crimen organizado; un 59% de los encuestados opina que la seguridad pública está mal aplicada; también hay que puntualizar que los programas sociales tienen un 70% de aprobación. Con estos referentes, los tres primeros indicadores, direccionan a una conclusión, no es fortuito que tengamos un país derramado en lágrimas y sangre por las desapariciones. La fatuidad, el envanecimiento impide al Gobierno Federal y su partido político, junto con los aliados, reconocer este drama humano en que se debate el país; mejor las miradas externas, lo perciben y demandan que se atienda. Así se tiene que en los primeros días de abril el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, presentó en la Asamblea General de la ONU, en base al artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de todas las personas contra las Desapariciones Forzadas, su informe donde destaca que hasta el 2026 en México se han presentado 132 mil desaparecidos, y que este registro no está cerrado. El informe que presentó el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, ha generado no molestia, sino irritación en la presidenta Sheinbaum, y abierto un debate sobre este escalofriante tema vigente y presente. La presidenta con toda su fuerza mediática y redes de comunicación no institucional, ha descalificado el informe, tira datos invalidados a diestra y siniestra. Pero, se olvida del escenario y de los contextos que se correlación; corrupción desmedida, crimen organizado suelto, empoderado y mala aplicación de la seguridad pública, son los fermentos que desembocan este caudal de desapariciones. Súmele a este escenario y contexto, la incondicionalidad y cooptación de la CNDH, que no expresa ninguna postura ni recomendación ante tan delicada situación humana. Incondicionales del Gobierno Federal descalifican duramente el informe del Comité Contra la Desaparición, a tal grado que obligaron al presidente del Comité Juan Pablo Albán, a respaldar el informe que presentaron, declarando “El desacuerdo es legítimo, pero la descalificación es cuestionable”. Al gobierno le corresponde una obligación, y más que está presidida por una científica, investigar, investigar, siempre investigar con un cuerpo de investigadores externos del gobierno, cuya ética no sea cuestionable. Este gobierno debe poner en su tablero de mando y base de datos que un 56 % de estas desapariciones corresponde al periodo de 2018 al 2024, y falta sumarle los dos años de Sheinbaum; en el año 2025 hubo alrededor de 12 mil 800 nuevos casos en un solo año. Algunos datos revelan que entre 70 mil y 80 mil desapariciones han ocurrido aproximadamente de 2018 a 2026, revelaciones muy dramáticas. Científicamente un problema mal estructurado, mal medido no será resoluble; no aceptar el problema, su tamaño y estructura, significa no tener voluntad, actitud de resolverlo. El caso de las desapariciones es un problema muy grave, y no es cuestión de estadística, son 132 mil seres humanos desaparecidos, que pertenecen a familias, cantidad de personas mayor al número de habitantes de Parral, cercano a la población de Delicias, tres veces la población de Meoqui. La situación y condición de las desapariciones es muy grave, cualquier persona está sujeta a ser desaparecida por la impunidad e incapacidad y falta de reconocer la magnitud de tal problema. Esto da entender, que no se está valorando la vida de las personas. Desconocer los problemas como el derrame de Pemex, la falta de medicamentos, los feminicidios, la corrupción y el empoderamiento del crimen organizado, indica que se tiene gobierno que no entiende la realidad. Según la encuesta de El Financiero, el principal problema que ubican los mexicanos es la falta de seguridad. Urge que el gobierno atienda con la urgencia humana debida, la situación de las desapariciones y no busque pretextos.
DOCTOR EN EDUCACIÓN POR LA FFYL DE LA UACH Y DIRECTOR DEL CENTRO DE DESARROLLO DE INVESTIGACIÓN EDUCATIVA.
