‘Vivimos de la basura, es lo único que sabemos hacer’



“No sabemos vivir de otra cosa, recogemos plástico, aluminio, fierro y cobre, necesitamos ayuda psicológica, ya es mucho daño lo que hemos vivido”, señaló Luz María Vázquez Muñoz, de 67 años de edad, quien actualmente se encuentra en silla de ruedas y ha visto cómo su casa se ha quemado en al menos 10 ocasiones documentadas, a causa de la acumulación de basura.

El pasado viernes 10 de abril, se registró el décimo incendio alimentado principalmente por cartón, plástico, ropa y basura en general, en la avenida 10 y calle 39 Sur, en la vivienda marcada con el número 1001, en la colonia Tierra y Libertad del municipio de Delicias.

Una familia compuesta por cinco adultos y tres menores, Ismael Manuel de 5 años de edad; Alberto Daniel de 13 años y Juan Francisco de 16, se encuentran en situación de desamparo tras el siniestro que consumió su vivienda nuevamente.

La vulnerabilidad de la familia se ve agravada por la condición de Fernando, de 42 años, hijo de Luz María, quien presenta una discapacidad y depende totalmente de los cuidados de su madre y hermanos.

Esta responsabilidad compartida, sumada a la pérdida de su hogar, ha generado un entorno de alta presión emocional para las mujeres, quienes a pesar de la oscuridad seguían limpiando con pala y escoba en mano.

VECINOS TEMEN POR LA VIDA DE LA FAMILIA, YA QUE VUELVEN A ACUMULAR BASURA

En los vecinos hay preocupación, porque ven como un latente riesgo el permitir que se siga acumulando basura en este domicilio y que de nuevo ocurra otro incidente en el que se pierdan vidas humanas.

Ante la noticia, las redes sociales estallaron en opiniones y comentarios, muchos en contra de que se permita de nuevo la acumulación y otros llevando alimentos, ropa y cobijas, porque la primera noche después del incendio, la familia no aceptó quedarse en el albergue del Municipio.

LA FAMILIA ENFRENTA UNA SITUACIÓN VULNERABLE DE SALUD Y ECONÓMICA

A tres días del incendio y en entrevista con la familia, María de la Cruz Sánchez Vázquez, relató a El Diario de Delicias que se encuentran realizando labores de limpieza entre los escombros con la esperanza de levantar un cuarto provisional utilizando tarimas, ante la falta de un lugar donde dormir.

Entre los afectados se encuentra una mujer de la tercera edad, Luz María Vázquez Muñoz, quien cuenta con 69 años de edad y recordó nostálgica que reside en el domicilio desde hace 39 años, la misma edad de uno de sus hijos, quienes también viven en el lugar con sus hijos.

La mujer permanece en silla de ruedas tras haber sido operada hace apenas una semana por una fractura de pie, lo que complica aún más su situación; a pesar de la pérdida total y las condiciones actuales, la familia se ha negado a ser trasladada a un albergue, debido al fuerte arraigo que la jefa de familia tiene con su propiedad.

Todos los residentes de la vivienda sobreviven de la recolección de materiales reciclables (plástico y fierro) que recolectan caminando por las calles de la ciudad, sin embargo, debido al reciente accidente de la madre y al siniestro, sus ingresos son prácticamente nulos.

«Ahorita estamos viviendo de lo poquito que vendimos de la chatarrita que salió y de la gente que se ha sumado a traernos comida», comentó Sánchez Vázquez.

Hoy, con la voz entre cortada, la jefa de familia, preocupada por sus hijos y nietos solicitó el apoyo de la comunidad, para tratar de reunir material de construcción más duradero como cemento y block para levantar una habitación básica.

La familia se mantiene firme en su intención de trabajar, asegurando que «lo importante es salir adelante con el trabajo que sea», refiriéndose a que viven de la recolección de plástico, aluminio, fierro y otros artículos que encuentran en la basura.

SOLICITAN APOYO CON TERAPIAS PSICOLÓGICAS

Tras la serie de siniestros que han dejado a esta familia en la precariedad absoluta, Luz María y su hija hicieron un llamado a las autoridades y a la comunidad no solo por ayuda material, sino por asistencia profesional para salud mental.

En entrevista, las afectadas confirmaron que el fuego consumió la totalidad de sus pertenencias, dejándolas sin ropa, muebles ni ahorros, sin embargo, más allá de la pérdida económica, destacaron el impacto emocional derivado de las constantes situaciones de riesgo que han enfrentado.

«Son muchos sustos y muchas situaciones que hemos pasado», señaló la hija de la señora Luz María, confirmando que ambas están dispuestas a recibir terapia psicológica para procesar la crisis, ya que la condición de Fernando, es una responsabilidad compartida, que sumada a la pérdida de su hogar, ha provocado estrés y una alta presión emocional para las mujeres de esta familia.

Las afectadas esperan que, además de las donaciones en especie, alguna institución pública o privada pueda brindarles el acompañamiento terapéutico necesario, para superar el trauma de los recientes incendios y reorganizar su vida desde cero.

Quienes deseen apoyar pueden acudir directamente al domicilio siniestrado en la colonia Tierra y Libertad.



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