
El sector industrial de la región se encuentra en estado de alerta ante el incremento en los costos del diésel, que según la Comisión Nacional de Energía (CNE) casi llega a los 30 pesos, “el Gobierno Federal debe realizar un ajuste más alto al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS)”, declaró Horacio González Chávez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra).
Advirtió que esto ocasionará un encarecimiento significativo en el traslado de materias primas y productos terminados hacia la frontera norte y el interior del país, dijo que incluso los transportistas ya están considerando el ajuste a la alza de las tarifas de flete, impactando con ello los costos de producción y la competitividad de las empresas de la región.
“Esta situación generará un efecto dominó que impactará desde las cadenas de suministro hasta el bolsillo del consumidor final”, expresó el representante de la industria en Delicias y la región.
De acuerdo con González Chávez, el diésel constituye un porcentaje crítico en los costos del transporte de carga, el encarecimiento de este combustible está forzando a los transportistas a considerar un ajuste al alza en las tarifas de flete.
Esto encarecerá significativamente el traslado de: materias primas hacia los centros de producción; productos terminados destinados a la exportación en la frontera norte y distribución de mercancías hacia el interior del país.
“Estos costos serán difíciles de absorber por las empresas; la disyuntiva es trasladarlos al cliente final o sacrificar utilidades, lo que compromete seriamente la competitividad regional», señaló el líder industrial.
El impacto no se limita a la manufactura, la agroindustria, motor económico de la zona, enfrenta un panorama complejo, la maquinaria necesaria para procesar productos clave como la leche, nuez, chile y alfalfa depende directamente de este combustible.
González Chávez advirtió que el aumento en los costos operativos del campo y las plantas procesadoras conlleva un riesgo inminente de encarecimiento en los productos básicos, esto no solo afecta la rentabilidad de los productores, sino que se traduce en una presión inflacionaria que golpea directamente la economía familiar.
Para la Canacintra, el panorama actual sugiere un entorno de inflación al alza y una disminución en la capacidad de las empresas locales para competir en mercados globales.
Al verse obligadas a ajustar precios para sobrevivir al incremento de los insumos energéticos, las industrias de la región pierden ventaja frente a otros mercados, lo que podría frenar el crecimiento económico proyectado para este año, puntualizó.
