*Noroña y el contagio del descaro
*Los “reforestadores” del engaño
*El reino de las cuotas aduaneras
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El cinismo de Noroña que ha contagiado a medio Morena en todo el país, sin que Chihuahua sea la excepción, y es que en los últimos meses Gerardo Fernández Noroña ha protagonizado escándalos de corrupción y se ha limitado a decir que él no tiene porqué explicar nada.
Esa actitud la ha copiado la senadora Andrea Chávez quien hasta el momento le ha sacado la vuelta al tema de La Barredora, pues presuntamente ese cártel financió gran parte de su campaña por el senado, por medio del corrupto narcosenador Adán Augusto López.
Para colmo, la youtuber juarense se la ha pasado burlándose de todos los señalamientos de los que ha sido objeto, pero se niega a responder o aclarar, así como nunca aclaró lo de su hermano con un sueldo de 800 mil pesos, o el uso del avión de la Fuerza Aérea para viajes familiares o recientemente, el escándalo de las caravanas médicas de 40 millones de pesos patrocinadas quién sabe por quién, aunque aseguran que fue por La Barredora.
La corrupción dejó de ser un rumor; hoy es el ADN de la 4T, y mientras haya quien les aplauda, seguirán robando con sonrisa de mártir.
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Una organización de morenistas que se disfrazan como “reforestadores”, comenzaron a desinformar a los chihuahuenses asegurando que los 40 nuevos autobuses de la Ruta Troncal, fueron comprados usados al gobierno de Querétaro.
Los mentirosos y cínicos hasta pusieron fotos de uno de los camiones queretanos, y argumentaron que eran los mismos del nuevo Bowí, en un intento por descalificar la puesta en circulación los nuevos autobuses.
De inmediato salieron varios ciudadanos a desmentir la falacia, y es que no se trata de defender al Sistema de Transporte, pues sigue estando bastante deficiente, sin embargo, tampoco se puede negar que ha tenido mejoras significativas y mucha modernización.
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Rafael Buenrostro, subadministrador de la Aduana en Juárez, se exhibe en selfies como si fuera un monumento al descaro: abrazado con la presidente Sheinbaum, como garantía de impunidad. Mientras tanto, importadores recelan—dicen que él es el operador de las cuotas: 2 000 dólares por cada pipa de huachicol; mil por tráiler de “fayuca”. Que la Guardia Nacional “solo mira” no sorprende: con la tía Buenrostro en el poder, Amlo blindó la ruta del billete. En la frontera se comenta que ese dinero “va a Andy” — código para la partida del saqueo que “sube” hacia arriba.
Y sí, la corrupción se exhibe sin careta: hace poco la Agencia Estatal de Investigación detuvo un camión con contrabando que gente de la Aduana dejó pasar. También aparecieron mantas acusatorias en la fachada del recinto fronterizo contra Buenrostro, con señalamientos de extorsión. El gremio aduanero ha denunciado despidos y traslados arbitrarios desde su llegada.
Y no son solo rumores: comerciantes acusan que para liberar vehículos exigen sobornos de 300 USD. Si la “secretaria anticorrupción” es su tía y fue colocada por el presidente, entonces aquí no hay aislados: hay un clan que impone sus reglas. La complicidad vertical convierte en teatro las promesas de transparencia mientras se cosecha el botín aduanero.
