*Juárez bajo el agua… y bajo la lupa
*Cadáveres, permisos y silencios
*La “Duarte Vuelta” regresa… y no precisamente en los tribunales
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Las imágenes de las inundaciones en el norponiente de Ciudad Juárez hablan por sí solas: calles convertidas en ríos, viviendas dañadas, familias enteras improvisando refugios. Se habla de al menos 250 casas afectadas, mientras que las autoridades municipales intentan explicar que sí actuaron, que sí estuvieron presentes, que sí hicieron lo posible. Pero en los hechos, vecinos aseguran que la ayuda no llegó y en algunos casos llegó tarde, y que fueron ellos mismos quienes se organizaron para sacar el agua, el lodo… y el coraje.
En medio del desastre, apareció en escena la senadora Andrea Chávez, no con botas ni pala para ayudar, sino con cámaras, despensas y un perrito entre los brazos que se robó de la calle. Su recorrido por tres calles fue suficiente para llenar las redes de imágenes emotivas, pero insuficiente para evitar las críticas sobre el uso político de la tragedia. Más aún, no hubo coordinación alguna con el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, lo cual vuelve a encender las alertas sobre una fractura interna en el morenismo fronterizo.
Al final, la lluvia no solo evidenció el estado de las infraestructuras colapsadas, sino también la vulnerabilidad de una administración que, cuando más se le necesitaba, no apareció en el momento ni con quien debía. Porque aquí, cada tormenta deja al descubierto más que baches: deja al descubierto la falta de rumbo.
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El doctor Luis Carlos Tarín, comisionado estatal para la Protección de Riesgos Sanitarios, está que tiembla por los casi 400 cadáveres que encontraron en un crematorio que operaba en Ciudad Juárez, sin las regulaciones requeridas por las autoridades.
Y es que, se sabe que la COESPRIS sí le había otorgado los permisos a ese crematorio, y aunque durante la pandemia ya se le había aplicado una sanción por malas prácticas, hace unos meses se le realizó una inspección rutinaria y no encontraron nada fuera de lo común.
Es justo lo que nadie se explica, pues es imposible que no se localizara algo extraño, algo irregular, aún y cuando tenían centenares de cadáveres apilados y almacenados sin contar con las condiciones necesarias para hacerlo, y entregando información falsa a las funerarias que contrataron ese servicio de cremación.
El tema no es menor, pues dicen que el predio y todo el negocio completo, pertenece a una familia poderosa de la entidad, aunque eso lo confirmará la FGE en los próximos días, y de ser así, el asunto se complicaría, porque seguramente ya cientos de familias preparan sus respectivas demandas con consecuencias administrativas y penales.
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En las redes sociales circula un video en donde aparece el ex gobernador César Duarte en un conocido bar de la ciudad de Chihuahua, acompañado de algunas personas, en su mayoría parralenses.
En las imágenes César Duarte aparece haciendo su tradicional baile, al que muchos le llamaron de forma irónica “la Duarte Vuelta”, haciendo alusión a aquel famoso baile en un escenario, junto a su esposa Bertha Gómez, durante un concierto, al parecer del 16 de septiembre.
Se dice que al ex gobernador priista, recientemente absuelto por una pésima acusación integrada por Javier Corral y sus pseudo abogados, estaba acompañado por Dalila Villalobos y Vicencio Chávez, sindica y regidor de Hidalgo del Parral, respectivamente. Quienes presenciaron el momento, aseguran que decenas de personas, se acercaron a tomarse la foto con César Duarte, aunque muchos de seguro lo hicieron de forma irónica.
El video puede parecer un chisme de redes, pero en el fondo deja ver algo más profundo: la memoria política en este país es corta y selectiva. Mientras unos aplauden o se burlan del exgobernador bailando en un bar, otros se preguntan si el regreso de Duarte al círculo público es apenas el primer paso para reinsertarse —aunque sea simbólicamente— en la vida política del estado.
