Hilo Diario



OTRORA ORGULLO LOCAL… los Rápidos Delicias eran, dicen los de antes, sinónimo de puntualidad, limpieza y servicio confiable. Uno compraba boleto con la tranquilidad de que el camión salía a la hora marcada y llegaba sin sobresaltos. Era transporte… no aventura.

Hoy la historia parece otra.

Algo está pasando con los socios y directivos de la empresa, porque de un tiempo a la fecha el servicio se ha ido quedando corto frente a lo que fue. Rutas que desaparecen, horarios cada vez más reducidos y, lo que más preocupa a los usuarios, fallas mecánicas que empiezan a volverse demasiado frecuentes.

Para muestra, lo que ocurrió ayer. Un autobús que se dirigía a Chihuahua capital se descompuso a la altura del Seccional de Lázaro Cárdenas, obligando a los pasajeros a bajar y esperar el trasbordo a otra unidad. Viaje interrumpido, tiempo perdido y el clásico “ni modo”.

El problema es que ya no parece caso aislado. Entre quienes todavía utilizan la línea —porque aún quedan usuarios fieles— las historias de retrasos o desperfectos se repiten cada vez con mayor frecuencia.

Aquí hay dos preguntas inevitables. La primera es para la empresa: ¿qué está pasando con el mantenimiento y la operación del servicio?

Y la segunda es para la autoridad federal en materia de transporte: ¿en qué momento se revisa la calidad del servicio que se presta?

En fin, así las cosas.

LOS QUE SIGUEN EN TERAPIA DE RECONCILIACIÓN… son los amigos de la cuatroté en Delicias. Porque si algo han demostrado en los últimos años es que la unidad interna es más frágil que promesa de campaña.

Así que para evitar una especie de balcanización guinda —o guerra civil doméstica, que también aplica— siguen organizando lo que en política se conoce como “reuniones de conciliación”, aunque en el lenguaje popular se les diga juntaciones para ver quién todavía se habla con quién.

El fin de semana tocó sesión especial con visita incluida. Llegó a Delicias la joven dirigente estatal de Morena, Brighitte Granados, quien se reunió con cuadros locales en el salón privado del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Municipio de Delicias (SUTSEMUDE). Claro, con la cortesía del dirigente sindical, Roque Soltero, que aunque es priista, no le hace el feo a prestar el salón cuando la política lo amerita.

El anfitrión del encuentro fue el regidor Aldo Urzúa, conocido por sus camisetas de colección ideológica —URSS, Palestina, comunismo y lo que se acumule en la semana—, quien logró algo que parecía misión diplomática: sentar en la misma mesa a Leticia Loredo, Alí Fierro y Nora Agüeros, tres excandidatos morenistas que, digamos, no eran precisamente amigos de café.

A la invitación también estaban llamados Luis Villalobos, del equipo del que anda CRUZando el estado, y Rocío Beltrán del Río, cercana al grupo Coyoacán. Pero ambos decidieron aplicar la vieja táctica política: la ausencia estratégica.

Y si usted pregunta por los Eliseos o los Chalmas, ni los busque en la lista. En este cónclave morenista, simplemente no existían.

Dicen que la reunión fue “productiva”, como siempre se dice cuando nadie se levanta de la mesa aventando sillas.

Porque en Morena la unidad siempre está garantizada…

hasta que aparece la próxima candidatura.



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