
NADIE DISCUTE que los esfuerzos para contener los contagios de sarampión estén dando resultados. Hasta ahí, bien. Lo que sí valdría la pena —y urge— es que alguien de la Secretaría de Salud Estatal, o de plano su titular, se dé una vuelta por el portal de estadísticas. No por curiosidad, sino por higiene… informativa. Porque los números traen más giros que novela de suspenso.
Es cierto: las cifras no contagian. Pero sí generan percepciones. Y cuando esas percepciones pintan un panorama “más que bien, súper bien”, la gente relaja el brazo, guarda la cartilla y baja la guardia con la vacunación. Error clásico.
Revise usted las publicaciones del 20 de noviembre y compárelas con las actuales. En poco más de dos meses hay municipios que mágicamente no suman casos nuevos. Probable, quizá. Pero hay otros donde el fenómeno es más curioso: los casos no solo no crecen… retroceden.
Ahí va el detalle. A Delicias le mantienen clavado el número en 162. Ni uno más, ni uno menos. En Camargo la cosa fue de reversa: ahora le reportaron 138 casos cuando en noviembre eran 142. ¿Vacunación retroactiva? Meoqui sigue congelado en 34, mientras San Francisco de Conchos es el único que sí se atrevieron hacerlo crecer: de 28 a 34.
No se trata de sembrar pánico ni de desconocer avances. Se trata de algo más básico: coherencia. Porque cuando los números parecen ajustarse solos, el problema ya no es el virus, sino la credibilidad del tablero.
Ah, qué caray, y en salud pública, jugarle al Excel optimista también es riesgoso.
DURO Y MACIZO. Al que nos reportan con la agenda más caminada que escritorio es al coordinador estatal de regidores del PAN, Mario Alberto Mata Licón. Arrancó el año sin pretextos ni calendarios cómodos: colonias, reuniones vecinales y gestorías que no esperan a que el clima político se acomode. Trabajo de campo, pues. El de las tres “eses”, le llaman: sudor, suela y saliva.
En lo que va del 2026 —unos 38 días para los amantes del dato— el regidor y su equipo han recorrido diez colonias rurales del municipio. Casi dos por semana. En números redondos: más de mil 200 personas escuchadas, saludadas y atendidas.
El objetivo, cuentan quienes están cerca, no es solo repartir apoyo alimentario. Es asomarse a la realidad sin filtros, tomar nota de necesidades concretas y empujar eso que ahora todos llaman “tejido social”, pero que en tierra se construye con tiempo, presencia y seguimiento. Nada glamoroso, todo necesario.
Hay otro detalle que no pasa desapercibido: Mata no camina solo. Ha armado un equipo que lo acompaña, que da continuidad y que entiende que la política local se gana más en las colonias que en los comunicados. Eso, en estos tiempos, ya dice algo.
¿Y el 2027? La mano está levantada, sin aspavientos.
No hay destapes ni discursos largos, pero el mensaje es claro: quien quiera definiciones futuras, que voltee a ver quién está trabajando desde ahora.
Talacha temprana, le dicen algunos, suele rendir frutos cuando llegan las decisiones.
