Hilo Diario



BIEN DICEN QUE LOS NÚMEROS SON INMISERICORDES, NO tienen filiación política ( si son reales y apegados a la verdad, que conste ) ni mucho menos sentimientos. En el caso de la violencia familiar, los datos dados a conocer por el Observatorio Ciudadano, son brutales.

En el 2025, la tasa de impunidad llegó a la nada envidiable cifra del 92 por ciento, es decir, nueve de cada diez casos no terminan en castigo. Y ojo con la cifra porque, o una de dos, o el sistema presenta fallas, o de plano solo se administra para guardar expedientes y estirar tiempos.

Las cifras del Observatorio Ciudadano de Ficosec ponen el dedo donde siempre duele: en la enorme distancia entre denunciar y obtener justicia.

Al cierre de 2025 se abrieron 607 carpetas de investigación. No son números fríos ni abstractos. Son historias reales de agresión que entraron al sistema y se quedaron ahí. Pensemos en que quedaron atrapadas en trámites interminables o dilaciones.

La violencia familiar es, paradójicamente, uno de los delitos más denunciados y uno de los menos castigados. Esa contradicción lo explica todo. Cuando la probabilidad de sanción es mínima, el mensaje es claro: se puede repetir la agresión sin mayores consecuencias.

Nadie duda en que existen leyes, protocolos y discursos bien elaborados. Pero en la práctica algo queda a deber, porque de que otra manera se entienden las cifras del Observatorio Ciudadano.

Los enterados mencionan que falta investigación seria, acompañamiento real a las víctimas y procesos que no se diluyan con el paso de los meses. Mientras eso no ocurra, cada carpeta empolvada en un archivo es una invitación al siguiente golpe.

El problema no es cuántas denuncias se presentan, sino cuántas llegan a sentencia. Y ahí el sistema queda completamente exhibido. Un 92 por ciento de impunidad no es un error estadístico: es una alerta roja encendida desde hace años.

Queda claro que la violencia familiar no se combate con campañas ni con cifras de escritorio sino bajando ese índice de impunidad.

Ojalá no quede el mensaje que en casa puede golpearse… y no pasa nada.

ESTE VIERNES cumple 20 años de existencia la Fundación Emiliano J. Laing, una rareza en tiempos donde casi todo se inaugura para la foto y se olvida al día siguiente. La fundó Rosendo Navarro, quien, rozando los 90 años, sigue activo, lúcido y con más memoria histórica que muchos funcionarios en funciones.

Rosendo se echó a cuestas una tarea poco rentable políticamente: rescatar la historia no contada ni comercializada de Emiliano J. Laing, exalcalde de Delicias y, a decir del propio Rosendo, el mejor presidente municipal que ha tenido la ciudad. Opinión discutible, sí, pero bien documentada.

Quizá muchos no lo saben, pero varios de los monumentos que hoy vemos como parte del paisaje urbano —el busto del exalcalde, el de los primeros nacimientos, el del médico y otros más— nacieron de la iniciativa de esta fundación. No por nostalgia barata, sino como un intento serio de ponerle rostro a la memoria colectiva.

Así que enhorabuena para Rosendo y su fundación.

Porque mientras otros hacen historia para la foto del Facebook, él la hace para que no se borre. Y eso, hoy por hoy, ya es un acto casi subversivo.

SI LA AGENDA NO CAMBIA, hoy se estará llevando una conferencia de prensa donde se dará a conocer la formalización de la alianza empresarial, para impulsar talento joven y fortalecer la vinculación entre academia e industria.

Participan la UACh y la empresa Reckitt- Mead Johnson Nutrition, y que de acuerdo a los que saben, el anuncio representará un paso adelante para acercar a estudiantes universitarios a oportunidades de desarrollo profesional.

La cita es en las instalaciones de la Facultad de Contaduría y Administración, extensión Delicias a las 9:45 horas.

Así las cosas.



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