
- Expitcher de Dodgers, Julio Urías pasea por la plaza principal de Meoqui
- Dicen que encontró el amor en Los García
- Viene Conversatorio con el Poder Judicial
OIGA, VAYA QUE MEOQUI ENAMORA. Y ES QUE NO ES UN SLOGAN. Es registro de hechos.
Ahí le va este. Este fin de semana fue visto el expitcher de las Grandes Ligas Julio Urías, lejos del ruido y sin anuncio previo. Un restaurante, una mesa, aficionados pidiendo foto. Nada de reflectores. Después, un recorrido por la plaza principal. En modo ciudadano, pues.
Las imágenes circularon porque Héber Sáenz estaba ahí. Fotógrafo local, atento a lo que ocurre cuando no hay evento. No fue un regreso deportivo ni una estrategia pública. Fue presencia. Y hoy eso basta para generar conversación.
Urías no lanza desde septiembre de 2023. La Major League Baseball levantó la sanción, pero el mercado sigue cerrado. Sin equipo, sin Japón y sin LMP —declinó la invitación de Tomateros por falta de forma—. El dato deportivo es ese, pero lo que cambia es el tema central.
La presencia de Urías no es casual. Como ocurrió antes con el ciclista uruguayo Tabaré Alonso, su paso por el municipio tiene un motivo personal: su corazón fue robado por una mujer de Meoqui, para ser más exactos, del poblado de Los García.
Tabaré cruzaba el país rumbo a Alaska cuando se detuvo aquí y conoció a Fernanda Lem, hoy su compañera de travesía. Urías, desde otra ruta, terminó en el mismo punto.
Dos historias distintas, mismo lugar. Meoqui no promete nada. Pero algo hace bien: convierte el paso en estancia.
Y a veces, en regreso. Así las cosas.
APÚNTELO EN SU AGENDA, todo indica que ya hay fecha para que se lleve a cabo en Delicias, el Conversatorio con el Poder Judicial, teniéndose la fecha tentativa del próximo cinco de febrero.
Aunque generalmente es a puerta cerrada, los que saben mencionan que es un buen avance el que se desarrollen este tipo de actividades cuya finalidad principal es analizar las áreas de oportunidad que permitan agilizar los procesos judiciales.
Es decir, hablar de algo que casi no se discute en público: por qué la justicia es lenta incluso cuando nadie quiere que lo sea, aunque suene a contradicción.
Ponen el ejemplo de cuando existe malestar en los Ministerios Públicos porque las audiencias empiezan tarde y la causa es que un Juez se encuentra indispuesto, entonces se expone el punto y se toman decisiones para revisar el caso y poder mejorarlo.
Otro punto clave: las audiencias exprés o concentradas. En Chihuahua ya se aplican en casos de narcomenudeo. En lugar de citar una audiencia por carpeta —que casi siempre termina en suspensión del proceso— se concentran decenas de imputados en una sola sesión. Resultado: desahogo real de carpetas y ahorro directo para el Tribunal Superior de Justicia del Estado. Menos simulación, más eficiencia.
La lógica del conversatorio es simple: Fiscalía y Tribunal se sientan a decirse, sin rodeos, qué sí funciona y qué estorba durante la práctica diaria de las audiencias. No desde el escritorio, sino desde la trinchera.
Ya se hizo en Camargo. Ya pasó por la ciudad de Chihuahua. Ahora toca Delicias. Y eso importa. Porque aquí también se atoran carpetas, se alargan procesos y se normaliza la demora como si fuera parte del sistema.
Sin duda es un buen avance en materia de impartición de justicia.
