
- Vapeadores: llegan a secundaria y en venta sin freno en redes sociales
- Compromisos en Ciudad de México posponen gira de Maru en Delicias y Meoqui
- Récord y constancia de Audiencias Públicas en Meoqui
LA ADVERTENCIA lanzada por el responsable del grupo DARE sobre la presencia de vapeadores entre los jovencitos de nivel secundaria, no debe ser tomada a la ligera ni mucho menos ser enviada al bote de la basura, sobre todo si toma en cuenta que lamentablemente cada vez se está normalizando su uso, como si fueran plumas de colores o artefactos inofensivos.
La paradoja es brutal. La venta está prohibida, pero basta abrir una red social para encontrar catálogos virtuales, envíos discretos y una normalización que raya en lo cínico. Nadie pide credencial, nadie verifica edad, nadie pregunta nada, bueno vamos, ni la autoridad mete las manos, por la sencilla razón de que en redes no se puede regular.
El vapeo se ha vendido —con éxito— como “menos dañino”, “moderno”, “controlado”. Ese discurso es particularmente efectivo entre adolescentes, donde la curiosidad pesa más que la prudencia y el riesgo se confunde con identidad.
Sin embargo, a decir de los que saben, lo que se omite y nadie lo aclara públicamente, es que el vapeador, como el cigarro, es una puerta, o antesala al consumo de estupefacientes. El primer ensayo de transgresión química. El “no pasa nada” que termina pasando.
No es casualidad que los programas de prevención insistan en esto. Quien normaliza el vapeo a los 13 o 14 años reduce el umbral psicológico para probar otras sustancias. Se aprende a inhalar, a ocultar, a desafiar la regla.
Aquí el foco no debe ponerse solo en padres o escuelas —aunque su responsabilidad es innegable—, sino en la autoridad que tolera la venta ilegal a plena luz digital. Porque no estamos obviamente ante un vacío legal, sino ante un vacío de voluntad.
El tema no admite matices ni distracciones. La venta de vapeadores a menores es ilegal y ocurre a la vista de todos, principalmente en redes sociales.
Si no hay operativos, sanciones ni controles efectivos, el mensaje es claro: la prohibición existe solo en el papel.
Y mientras la autoridad no actúe, el vapeo seguirá funcionando como la antesala al consumo de drogas entre adolescentes, con un costo social que después nadie querrá asumir.
COMPROMISOS EN SU ESTANCIA EN LA GRAN TENOCHTITLÁN le impidieron a la gobernadora Maru Campos, realizar la gira de trabajo, la primera en el año, en la región centro sur del estado, tal y como estaba proyectada en los municipios de Delicias y de Meoqui.
De acuerdo al itinerario que en su momento se dio a conocer a los medios de comunicación, era que primero estaría en la hermana República Democrática, precisamente el miércoles pasado, y hoy jueves, en esta ciudad.
De hecho, integrantes de la avanzada de Palacio de Gobierno, los que se encargan de revisar eventos, presídium, participantes y asistentes, hicieron escalas en ambos municipios y sostuvieron reuniones con personal de diversas dependencias.
Pero bueno, así son las agendas y pueden cambiar en cualquier momento.
La buena noticia es que la visita no está cancelada para siempre solo pospuesta.
POR CIERTO, ya que hablamos de dinámicas municipales, vale la pena detenerse en lo que ocurre en Meoqui, el municipio colindante al río San Pedro.
Ahí, la alcaldesa, Miriam Soto, volvió a poner sobre la mesa un dato que no es menor: en las audiencias “Miércoles con tu Alcaldesa” se atendió a cerca de 200 ciudadanos en un lapso de cinco horas, una cifra que es de llamar la atención.
Aparte del récord en personas recibidas, el punto a resaltarse es la constancia. Meoqui se ha convertido en el único municipio de la región —y quizá entre los pocos del estado— que no ha suspendido las audiencias públicas, incluso en momentos donde otros optaron por el escritorio, el filtro o la pausa conveniente. Aquí, el formato se mantiene, con todo lo que implica escuchar, responder y dar seguimiento.
En tiempos de alta competencia política, donde la cercanía suele simularse más de lo que se ejerce, sostener este tipo de ejercicios siempre suma. Se construye un canal directo entre autoridad y ciudadanía que hoy en muchas partes no abunda.
Sin estridencias ni discursos grandilocuentes, el ejercicio manda un mensaje claro: la agenda pública no se pausa y el contacto con la gente sigue siendo una herramienta válida.
Así las cosas.
