
A VER, CÓMO ESTÁ LA COSA: mientras en Chihuahua capital la circulación de vehículos extranjeros con engomado pafo está claramente prohibida, en la región parece que la consigna es “déjenlos pasar”. Aquí pueden rodar sin mayor problema, siempre y cuando no cometan una infracción… o al menos no una muy evidente.
Será que en los cien kilómetros que separan a Delicias de la capital, el Reglamento de Vialidad se va ablandando. Como si al salir de la ciudad grande la Ley se volviera flexible y diera permiso para circular sin placas, sin registro y con un simple engomado pafo pegado al parabrisas.
Los encargados de Vialidad en los municipios, como Erick Rodríguez en Delicias o Víctor Orona en Meoqui, tienen una explicación que suena lógica: no hay instrucción superior para proceder contra estas unidades. Ellos cumplen órdenes… o la ausencia de ellas.
Peeero hay una premisa que está por encima de cualquier criterio operativo: si son vehículos ilegales, no deberían circular. Punto. Porque entonces, ¿de qué sirve que un ciudadano cumpla con el reglamento, pague placas, revalidación, seguro e impuestos? ¿Nomás para verse bonito?
Imagine por un momento que todos quitamos las placas y salimos a rodar. Total, si nadie puede proceder, ¿cuál es el problema?
La pregunta de fondo es simple y incómoda: ¿la Ley está para cumplirse o para negociarse según la zona?
Dicen los que saben —y los que han cruzado— que lo curioso es que cuando la raza pasa el Río Bravo, automáticamente se convierte en ciudadano ejemplar. Allá sí se respetan las reglas. Allá sí aplican el reglamento.
Intente cruzar con engomado pafo… a ver cómo le va.
Así las cosas en este mundo al revés.
AYER LA RAZA DE LA JMAS Delicias, encabezada por Juan Carlos Velasco, dio el banderazo de arranque a la última etapa del colector Laguna Seca, una de esas obras clave para el sistema de alcantarillado sanitario que no lucen, no se presumen… pero cómo hacen falta.
Y es que durante años nadie quería entrarle a este tipo de trabajos. Son caros, complejos y, para acabarla, van enterrados. No hay corte de listón vistoso ni foto bonita, pero sí resultados que se sienten cuando llueve y no brota el drenaje donde no debe.
En el arranque estuvieron, además de Velasco, el director ejecutivo de la Junta Central de Agua y Saneamiento, Mario Mata Carrasco; el alcalde, Jesús Valenciano; vecinos de la zona y representantes del sector empresarial, que saben bien lo que implica tener infraestructura funcional, aunque no se vea.
Para esta última etapa se van a invertir 8.4 millones de pesos, una cifra nada menor si se toma en cuenta que el beneficio alcanzará a casi la mitad de los habitantes de Delicias. No es cosa menor: es meterle orden a las entrañas de la ciudad.
El compromiso es que la obra quede lista antes de que arranque la temporada de lluvias, por ahí del mes de julio. Y eso, créalo, es llegar a tiempo.
Así que sí, no es una obra para presumir en espectacular, pero es de esas que, cuando funcionan, nadie se acuerda… y cuando no, todo mundo reclama.
Por lo pronto, ahí va. Y eso ya es ganancia.
POR CIERTO, también ayer, pero allá en la prolongación de la avenida Fernando Baeza, Valenciano dio luz verde para que los automovilistas puedan utilizar la recién rehabilitada prolongación de dicha vialidad en su interconexión con la avenida 20 oriente, ya en las inmediaciones de la colonia Laderas del Norte.
Valenciano estuvo acompañado de la síndica municipal, Gabriela Franco, el coordinador de los regidores del PAN, Mario Alberto Mata Licón, así como el diputado local, Roberto Carreón.
Dicha vialidad, una vez concluida en toda su extensión será una salida natural hacia la comunidad de Saucillo, beneficiando a más sectores de la ciudad.
Los grillos de café, señalan que de esa manera se va a dar cumplimiento a un proyecto que inició allá en el 2004, en la administración de Memo Márquez, llamado Plan Municipal para el Desarrollo de la Zona Sur Oriente de la ciudad.
Bien por la obra.
