
HÍJOLE, VAYA SIN FIN DE LECTURAS que se desprendieron de la posada – ya tradicional – del pasado domingo en la Macroplaza de Delicias, encabezada por el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien hizo escala navideña en Meoqui y en Camargo.
Porque sí, en política también se mide el termómetro en posadas… y esta dejó más señales que piñatas rotas, villancicos desafinados y regalos envueltos con listón.
El equipo de los amigos de Cruz se aplicó para montar la madre de todas las posadas (acuérdese que apenas hace dos semanas se anunció la de Andrea Chávez, que bueno… se anunció, porque estar, estar, no estuvo) y a diferencia de aquella, acá la asistencia hay que reconocerse fue notoria, gente entrando, haciendo fila, ambiente fluido, sin sillas vacías ni silencios incómodos.
De números mejor no hablemos, porque siempre habrá polémica. Los organizadores juraron que casi llegan a 4 mil, la prensa, más terrenal, calculó 2 mil, pero para no errarle, mejor omita el dato, pero de que hubo buena asistencia, eso sí.
Entre los asistentes se dejó ver al expanista y exalcalde Eliseo Compeán, ahora con uniforme guinda bien planchado; también Luis Villalobos, operador de Cruz desde tiempos que ya cuentan como antigüedad política, y otros rostros que saben bien cuándo y dónde aparecer.
Quienes no estaban en la lista de invitados, pero igual llegaron, fueron los agricultores. Los mismos que traen el enojo atravesado por la llamada Ley de Aguas. Se manifestaron con tractores, interrumpieron —o digamos “se hicieron notar”, para no herir susceptibilidades— y hasta repartieron bolsitas con productos del campo, cortesía de Alexa.
Dicen los grillos de café que el reclamo es legítimo; la forma… aguas con eso, no siempre la más prudente.
Porque – ojo – una cosa es alzar la voz y otra muy distinta es tensar la cuerda en eventos masivos, familiares, donde el ambiente puede cambiar en segundos. Ese tipo de acciones —cuando se pierde el control— no solo incomodan: abren la puerta a empujones, provocaciones y escenas que nadie quiere ver.
El campo está enojado, sí, pero el enojo mal canalizado suele terminar mal.
Porque, seamos claros: si en una posada ya hubo mediciones de músculo, pases de lista, tractorazos simbólicos y mensajes cifrados rumbo al 2027, imagínese cuando empiece la campaña formal.
Ahí ya no habrá ponche, ni piñata, ni bolsitas del campo… solo madrazos políticos bien envueltos para regalo.
La posada fue navideña, sí.
Pero el ambiente olía más a precampaña que a canela.
Y visto lo visto, más vale ir calentando el ponche… porque el proceso electoral ya empezó, aunque todavía juren que no.
ALLÁ EN LA HERMANA REPÚBLICA DE MEOQUI, ya está todo listo para que a partir de hoy se inicie con la entrega de cenas navideñas y despensas para familias en situación vulnerable, las cuales fueron donadas tanto por la ciudadanía como por la iniciativa privada, en respuesta a la convocatoria del DIF Municipal.
Según los que saben, habrá más de 200 cenas que serán distribuidas previo a la Noche Buena, como es la instrucción de la alcaldesa, Miriam Soto, de que pasen estas fiestas en compañía de sus seres queridos.
Es la suma de voluntades lo que permite el que se lleven a cabo este tipo de acciones solidarias, reconocieron los grillos de café de aquel municipio.
Sin duda, una buena causa compartir de lo que se tiene.
