Hilo Diario



PFFFF… SI EN EL PRI DE PUEBLO QUIETO, O ROSALES para los que no son de la región, todavía saben contar, más vale que vayan restando a la regidora Saray Márquez de su lista de representantes en cabildo. Porque todo indica que a la edil le comenzó a gustar más el azul que el tricolor. Y no hablamos precisamente de tendencias de moda.

Resulta que Saray apareció muy quitada de la pena, con chaleco panista y toda la cosa, participando en las brigadas del famoso toca-toca de Acción Nacional. Las fotografías circulan en las propias redes del PAN, así que tampoco puede decirse que la sorprendieron en una reunión clandestina.

¡Qué cosas!

Lo curioso es que la regidora llegó al Ayuntamiento postulada por el PRI, partido en cuyas actividades, según los grillos de aquel pueblo, tiene más de año y medio sin dejarse ver. Eso sí, para tocar puertas con los azules parece que sí encontró tiempo, entusiasmo y hasta uniforme.

Vaya usted a saber si Saray entendió demasiado literalmente aquello de la alianza PAN-PRI y decidió adelantarse a los acontecimientos. Total, si algún día van juntos, ¿para qué esperar a que les den permiso?

Lo interesante será conocer qué opinan los dirigentes tricolores de Rosales y Chihuahua, que hasta ahora no han ofrecido una explicación pública sobre esta peculiar combinación cromática.

Una cosa es cierta, nadie está obligado a permanecer en un partido contra su voluntad. Pero tampoco estaría de más aclarar con cuál camiseta quiere jugar.

Por lo pronto, el PRI puso los votos para llevarla al Cabildo y el PAN parece estar poniendo el chaleco para llevarla a las colonias.

Negocio redondo… aunque falta saber para quién.

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Y YA QUE ANDAMOS EN terrenos de regidores, en Delicias hubo desfile de informes, documentos y, seguramente, hasta uno que otro pecho inflado por el deber cumplido.

Los integrantes del Cabildo, de todos los colores y sabores partidistas, entregaron sus respectivos informes anuales de actividades.

Hasta ahí, todo muy institucional.

Ahora viene lo divertido: abrir los documentos y averiguar quién realmente desquitó la dieta y quién solamente se dedicó a calentar la silla, levantar la mano cuando se requería y aparecer convenientemente en las fotografías.

Porque en los Cabildos, como en las películas, hay protagonistas, actores de reparto y extras. Y hay quienes cobran como protagonistas aunque apenas les alcance para aparecer entre los créditos finales.

Por aquellos cafés surgió una comparación que tiene su veneno: algunos representantes parecen aquellas plañideras de la antigüedad, contratadas para llorar en los funerales. Mucho lamento, mucho gesto, bastante ruido… pero su participación terminaba cuando concluía la ceremonia.

Así que sería interesante saber cuántas iniciativas presentaron, qué gestiones consiguieron, cuáles problemas resolvieron y qué beneficios concretos dejaron a los ciudadanos.

Los grillos de café plantearon que debería estudiarse algún mecanismo legal para retirar del cargo a los representantes que incumplan sus obligaciones. Tema delicado, por supuesto, pero bueno para abrir la discusión sobre la rendición de cuentas.

Habrá oportunidad de revisar esos informes con lupa. Porque entregar un documento no significa necesariamente haber entregado resultados.

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¡AH, QUÉ CARAY! el sistema de salud que nos prometieron como el de Dinamarca ya tiene hasta a sus propios trabajadores en las calles, y no precisamente organizando un desfile para agradecer las bondades de la cuarta transformación.

Las movilizaciones del personal del IMSS dejaron algo más que inconformidad sindical. Entre las demandas salariales aparecieron viejos conocidos de millones de derechohabientes: falta de medicamentos, insumos, personal y condiciones adecuadas para trabajar.

Desde el Gobierno Federal se destacan los avances del instituto, mientras algunos discursos afines intentan restarle importancia al malestar. Pero resulta complicado convencer a un trabajador de que todo marcha sobre ruedas, cuando precisamente está protestando por las condiciones en las que debe desempeñar su labor.

Hasta la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció problemas de abastecimiento y distribución. Bueno, al menos ya apareció el diagnóstico. Ahora falta surtir la receta.

Y aquí entra don Zoé Robledo, quien lleva al frente del IMSS desde 2019. Siete años no son precisamente una consulta de cinco minutos, así que tiempo para conocer las dolencias del paciente institucional ha tenido.

Lo verdaderamente preocupante es que trabajadores y derechohabientes parecen estar describiendo síntomas de una misma enfermedad, mientras la discusión política se concentra en defender o cuestionar el diagnóstico.

Por cierto, viene como anillo al dedo aquella frase atribuida a Carlos Monsiváis: “En México, lo único verdadero que existe es la lucha libre”.

¡Cuánta sabiduría!

Porque en la lucha libre todos saben que hay espectáculo, máscaras, rudos y técnicos. Se reparten golpes, se rasgan las vestiduras y al final hasta el réferi termina involucrado.

La diferencia es que en el IMSS el paciente no está actuando cuando reclama su medicamento, ni el trabajador interpreta un personaje cuando exige mejores condiciones.

Así las cosas.



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