
ALLÁ EN PUEBLO QUIETO, MEJOR CONOCIDO COMO SANTA CRUZ DE Tapacolmes o Rosales, la grilla anda en su mero hervor.
Todavía no hay candidaturas ni, para no meternos en camisa de once varas, coordinaciones definidas, pero los grillos de café ya hacen cuentas y hasta escenarios.
Uno de ellos apunta a que el PRI podría estrenarse en la modalidad de ir solo, ante la falta de condiciones para repetir una alianza como la de hace dos años.
La razón que ponen sobre la mesa los cafeteros es sencilla: en dos años, aseguran, Pepe Andujo no habría logrado consolidar su proyecto político ni mantener una relación suficientemente sólida con el partido que, con sus votos, contribuyó a llevarlo a la Presidencia Municipal.
Y ahí es donde aparece una nueva ficha en el tablero: Polo Quintana.
El exalcalde apenas hace unas semanas hizo público su interés por participar en la próxima contienda y, según los sondeos que circulan entre los grupos políticos del municipio, sus números estarían por encima de los del actual alcalde.
De confirmarse esa tendencia, el escenario comienza a ponerse interesante, porque no solamente movería las piezas dentro del PAN, sino que abriría la posibilidad de que el PRI encuentre en Polo una alternativa para competir bajo otra fórmula.
Los enterados incluso plantean que al tricolor podría convenirle más caminar solo que hacerlo acompañado. Y, en un escenario todavía más atrevido, hasta imaginan un proyecto Polo-PRI.
Por ahora, eso es: posibilidad.
Lo que sí está sobre la mesa es la pregunta de si los asesores que acompañan al alcalde ya le mostraron completa la radiografía política de Rosales, porque en la percepción que circula entre los grillos aparecen líneas políticas debilitadas y un proyecto que, dicen, no termina de convencer ni siquiera a todos dentro de su propio partido.
Ahora la pelota también está en la cancha de Alexito Domínguez.
El dirigente estatal del PRI tendrá que valorar qué hacer con Rosales y, sobre todo, qué perfil puede representar mejor los intereses del partido.
Porque en política las alianzas ayudan, pero tampoco hacen milagros.
TODO INDICA QUE ESTA SEMANA PODRÍA comenzar la llamada operación cicatriz de Morena en la región centro-sur.
La encomienda, según las versiones que circulan, será acercar a los grupos identificados con Andrea Chávez y abrir canales de comunicación con el equipo de Cruz Pérez Cuéllar.
La tarea tiene dos objetivos bastante claros: evitar una desbandada hacia otros proyectos y, sobre todo, reconstruir la unidad interna después de una definición que dejó heridas entre los grupos que disputaron la coordinación estatal.
Porque una cosa es ganar una definición interna y otra conseguir que quienes no resultaron favorecidos se incorporen al proyecto sin reservas.
De acuerdo con las versiones provenientes del entorno de Cruz, la operación habría sido encomendada al exalcalde de Jiménez, Jesús “Chalmita” Vázquez, quien tendría la misión de sentarse con los distintos liderazgos y buscar acuerdos.
En Delicias, los enterados anticipan un encuentro con Nora Agüeros, identificada como una de las operadoras de Andrea Chávez en la región.
La idea sería comenzar aquí y replicar el ejercicio en los demás municipios.
No será una tarea sencilla. Las diferencias políticas no desaparecen con una fotografía, una reunión o un llamado a la unidad.
Pero si algo requiere Morena en este momento es precisamente eso: sentarse, hablar y encontrar coincidencias antes de que las heridas internas se conviertan en fracturas.
La operación cicatriz apenas comienza.
MUCHA TAREA HAY TODAVÍA CON LAS LLAMADAS IMPROCEDENTES, porque en Delicias representan más del doble de las que realmente requieren atención y, para agregarle una preocupación adicional, una parte importante son realizadas por menores de edad.
Sí, por niños.
El coordinador del DARE en Delicias hizo un llamado a los padres de familia para que estén atentos al uso que sus hijos hacen del teléfono y, sobre todo, para que desde casa reciban orientación sobre el respeto a las instituciones y el uso responsable de los servicios de emergencia.
Porque detrás de una llamada que parece una travesura puede haber una línea ocupada cuando alguien realmente necesita ayuda.
Y ahí ya no se trata de una broma.
Se trata de responsabilidad.
