Hilo Diario



PARA NO ECHARSE EN SACO ROTO EL CONTENIDO DE LA CONFERENCIA “¿Más carros significan menos tráfico?”, impartida por la especialista en infraestructura de transporte del Tecnológico de Delicias, Daphne Espejel García, habría que quedarse con una de sus principales advertencias: el problema de movilidad no es asunto del futuro. Ya está aquí.

La doctora en Ciencias puso sobre la mesa un dato que debería prender focos amarillos: en Delicias circulan alrededor de 75 mil vehículos para una población cercana a los 150 mil habitantes. Es decir, prácticamente un automóvil por cada dos personas.

Y si a eso se suma que el transporte público ha reducido de manera importante sus corridas, el resultado es una ciudad cada vez más dependiente del vehículo particular.

La paradoja planteada por la especialista es precisamente esa: más automóviles no necesariamente significan menos tráfico. Al contrario, llega un momento en que construir más calles para absorber más vehículos deja de ser la solución.

Su propuesta va por otro lado: planeación urbana y fortalecimiento del transporte público, con suficientes corridas y alternativas para que la población pueda desplazarse sin depender obligatoriamente de un automóvil.

El ejemplo de otros países es claro: las ciudades que han apostado por sistemas eficientes de transporte buscan que la gente pueda llegar de un punto a otro sin que el automóvil sea la única opción.

El mensaje quedó dirigido principalmente a los futuros ingenieros civiles, que serán quienes tendrán que enfrentar buena parte de estos problemas.

Aunque los que saben de vialidad agregan otros ingredientes al coctel del tráfico deliciense: demasiados cruces de calles, pocos puentes sobre las vías del ferrocarril y, para acabarla, el crecimiento acelerado del número de motocicletas.

Así que el reto no es menor.

Delicias todavía está a tiempo de decidir si quiere seguir construyendo ciudad alrededor del automóvil… o alrededor de las personas.

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OIGA, NO FUE UNA NI DOS ROLAS LAS QUE SE AVENTÓ EL BUEN TONY MELÉNDEZ durante la clausura del DIGAL 2026, evento que, dicho sea de paso, se caracterizó por una buena organización.

Nos cuentan que el cantante del Conjunto Primavera se aventó alrededor de dos horas consecutivas de música, suficiente para que más de uno terminara recordando que también se puede hacer política con una buena canción de fondo.

Ahí estuvieron Marco Bonilla y Jesús Valenciano, quienes previamente habían encabezado la reunión con los famosos “chalecos azules”, es decir, la estructura panista del Quinto Distrito, y posteriormente acudieron al cierre del evento junto con el presidente del DIGAL, Óscar Márquez. La reunión panista fue parte de la organización territorial del partido rumbo a los compromisos electorales de 2027.

Y aquí es donde los grillos de café vuelven a sacar la baraja.

Cada vez toma más fuerza la versión de que Tony Meléndez podría no buscar la reelección en el Quinto Distrito para abrir espacio a Jesús Valenciano, mientras que el nombre del cantante seguiría apareciendo en las conversaciones políticas rumbo al 2027.

Ojo: por ahora, eso está en el terreno de las lecturas y las versiones políticas, no de las decisiones oficiales.

Lo que sí es un hecho es que Tony tiene una presencia política construida en la región y que su eventual definición será una de las piezas que deberán acomodarse en el tablero panista y de una posible alianza.

Porque una cosa es bajarse de una candidatura y otra muy distinta desaparecer del escenario.

Y Tony, por lo pronto, parece tener todavía varias canciones pendientes en el repertorio.

Así las cosas.

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LOS QUE TRONARON CONTRA LA IMPORTACIÓN DE CARNE BRASILEÑA fueron los engordadores de ganado del estado, quienes hicieron llegar a la presidenta Claudia Sheinbaum su inconformidad por el ingreso de producto brasileño y pidieron frenar las importaciones que, aseguran, están presionando los precios del mercado nacional.

El reclamo llega en un momento particularmente sensible para los productores.

Por un lado, apenas ayer Chihuahua reanudó la exportación de ganado en pie hacia Estados Unidos, con el primer embarque de 750 cabezas por el puerto de San Jerónimo-Santa Teresa, después de las restricciones provocadas por el gusano barrenador.

Pero, por otro, los engordadores advierten que la entrada de carne brasileña les está complicando todavía más la colocación de su producto en el mercado nacional. El sector ha señalado que la competencia importada ha presionado a la baja el precio que recibe el productor.

El planteamiento a la presidenta, según lo difundido por el sector, fue respetuoso pero firme: si la frontera comienza a abrirse nuevamente para el ganado mexicano, necesitan también condiciones que les permitan competir en el mercado interno.

Y ahí está el fondo del asunto.

Porque para el ganadero no basta con poder sacar el ganado del país; también necesita que el mercado nacional no se convierta en el lugar donde termine absorbiendo las pérdidas.

Ahora falta conocer qué responde el Gobierno Federal.



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