Hilo Diario



NO TUVO MISERICORDIA EL PRESIDENTE DEL COLEGIO DE ABOGADOS, el buen amigo Jaime Verdugo, al calificar como un auténtico circo el amparo promovido por el diputado emecista Francisco Sánchez, quien asegura estar defendiendo a la raza de lo que denomina la “Ley Espía” del Gobierno Federal y el registro biométrico de usuarios de telefonía.

Y la verdad sea dicha: espectáculo sí hubo.

El legislador llegó a Delicias dispuesto a generar contenido. Primero se enfundó en la casaca de los Algodoneros, algo así como para conectar con el orgullo local y ganarse a la afición. Después, armado con un hacha y acompañado por las cámaras de su equipo de comunicación, protagonizó una escena digna de película de suspenso, descargando varios golpes contra una caja de madera para simbolizar su rechazo a la reforma.

Como estrategia para redes sociales, el montaje cumplió su objetivo.

Como asunto jurídico, esa ya es otra historia.

Y precisamente ahí fue donde Verdugo puso el dedo en la llaga. El dirigente de los abogados recomendó a los ciudadanos buscar asesoría profesional seria y acudir con especialistas acreditados para evitar quedarse a medio camino en trámites que podrían no prosperar.

“El diputado ya ha realizado otras actividades similares y nunca ha mostrado resultados; no creo que procedan los amparos que está promoviendo”, advirtió.

Para muestra, agregan los grillos de café, están las familias afectadas por el caso Yavo Capital, que todavía siguen esperando noticias concretas de aquellas gestiones que tanto se anunciaron.

Porque de fotografías para Facebook, videos y transmisiones en vivo, no ha faltado material.

De resultados, esa es otra conversación.

LO QUE SON LAS COSAS. Mientras las autoridades sostienen que existe una mayor cultura de la denuncia en los casos de violencia familiar, las estadísticas muestran que todavía existe un enorme trecho entre denunciar y obtener justicia.

Al menos así se desprende de los datos del Observatorio Ciudadano, disponibles para consulta pública.

Las cifras correspondientes al último trimestre revelan que únicamente una pequeña parte de las denuncias logra avanzar hacia etapas más cercanas a una resolución judicial.

De los 153 casos registrados en el periodo analizado, apenas alrededor del cinco por ciento se encontraba en una fase previa a sentencia.

La cifra habla por sí sola.

Y plantea una pregunta incómoda: ¿el problema está en la integración de las carpetas de investigación, en la falta de pruebas suficientes o en la lentitud de los procedimientos?

Probablemente un poco de todo.

Lo cierto es que sigue siendo una asignatura pendiente para las instituciones encargadas de procurar e impartir justicia, ya sea fortaleciendo la asesoría a las víctimas o agilizando los procesos existentes.

Porque denunciar es apenas el primer paso.

El reto verdadero es lograr que los casos lleguen a una resolución.

Por ahora, los números siguen siendo modestos. Muy modestos.

NOS COMENTAN QUE QUIEN ANDUVO DE VISITA EN LA TIERRA DE ARTISTAS, Santa Rosalía de Camargo, fue el maestro Enrique Carbajal González, mejor conocido en el mundo del arte como Sebastián.

El escultor regresó a su tierra natal para sostener un encuentro con estudiantes de la Universidad Tecnológica de Camargo, donde compartió experiencias de vida, anécdotas de su trayectoria profesional y reflexiones sobre el camino que lo llevó a convertirse en una figura reconocida a nivel internacional.

Quienes estuvieron presentes relatan que el artista hizo énfasis en la perseverancia, la preparación constante y la creatividad como herramientas fundamentales para alcanzar cualquier meta.

Más tarde presentó la conferencia magistral “No es magia, es geometría”, en el Teatro de la Ciudad, donde profundizó en el proceso creativo detrás de algunas de sus obras más conocidas.

No todos los días regresa a casa una figura de talla mundial para compartir experiencias con las nuevas generaciones.

Así que, por esta ocasión, la tierra de artistas tuvo motivos de sobra para presumir uno de los suyos.

De plácemes, sin duda, Santa Rosalía de Camargo.



Fuente