Grave saturación del 911 en Chihuahua pone en riesgo atención de emergencias

Grave saturación del 911 en Chihuahua pone en riesgo atención de emergencias

De manera anónima y por temor a represalias, trabajadores del departamento de emergencias 911 en el Complejo de Seguridad C7 en la ciudad de Chihuahua, denunciaron una serie de abusos laborales, condiciones precarias de trabajo y la indiferencia de sus superiores ante la crisis operativa que enfrentan.

De acuerdo con los testimonios recibidos, los operadores fueron notificados con apenas dos días de anticipación que serían reubicados a turnos nocturnos de 12 horas, sin considerar que muchos de ellos estudian, tienen otro empleo o son madres solteras sin opciones inmediatas para reorganizar sus actividades familiares.

«Nuestro jefe, el licenciado Muro, nos dijo claramente que no le importaba si teníamos familia o estudios, que seríamos enviados a turnos de 12 horas sin opción a negarnos», señalan los trabajadores.

Entre los argumentos ofrecidos por la dirección para justificar el cambio de horario, se menciona un aumento en el número de llamadas “abandonadas”. Sin embargo, los operadores afirman que este problema se debe a la falta de personal y no a deficiencias en su desempeño. Actualmente, alrededor de 15 operadores cubren llamadas provenientes no solo de la ciudad de Chihuahua, sino también de diversos municipios del estado.

Estas jornadas extenuantes, sumadas al alto estrés que implica atender emergencias graves como intentos de suicidio, infartos, homicidios y otros delitos, han derivado en una crisis de salud mental entre el personal.

«Se están tomando más de mil reportes por turno. La alimentación es deficiente, el descanso casi inexistente y esta primera semana incluso nos dejaron sin comida en toda la jornada», afirman.

Los operadores hacen hincapié en que este modelo va en contra de las directrices de CALEA, la certificación internacional que presume el estado y que establece un máximo de 8 horas laborales para personal de alto estrés.

Además, señalaron que existe miedo a represalias, pues anteriormente se han utilizado pruebas de polígrafo como medida de intimidación para silenciar las quejas del personal. Por ello, solicitan que su situación sea atendida por instancias superiores, ya que el actual director ni siquiera se presenta en el C7 de la ciudad de Chihuahua y emite órdenes desde Ciudad Juárez.

«No pedimos favores, pedimos condiciones dignas para poder seguir atendiendo a la población con profesionalismo. Estamos al límite», concluyen.