El delegado de la SEP en Chihuahua, Ulises García Soto, tuvo miedo de presentarse en el Palacio de Gobierno para la presentación del programa “Juntos a la Prepa. Mi Derecho, Mi Lugar”.
En el evento estuvieron presentes algunos titulares de subsistemas de educación media superior y aunque también estuvieron los subsecretarios de la SEyD, Ulises García prefirió enviar a su representante, Rubén Castañeda.
Dicen los que saben, que Ulises García Soto evita salir a eventos en donde tenga que ver Gobierno del Estado, porque le tiene miedo a los reporteros que a todos tiros lo cuestionan por el tema fallido de los libros de texto gratuito, y éste siempre busca sacarles la vuelta.
Peor aún, con el asunto de Marx Arriaga en donde la 4T y Morena quedaron como payasos, al ser expuestos por su propio peón que en su momento habían contratado para hacer el trabajo sucio de López Obrador.
En ese escenario, la ausencia del delegado no es un detalle menor: revela una constante de la representación federal en la entidad, marcada más por la evasión que por la confrontación de los temas incómodos. Porque cuando un funcionario opta por mandar emisarios en lugar de dar la cara, el mensaje es claro: no hay control político, no hay narrativa que sostener… y sobre todo, no hay respuestas.


