La ofensiva cerca de la sede del líder supremo iraní desata respuesta con misiles y cierre del espacio aéreo en ambos países
Irán.- Un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel sacudió este sábado el centro de Teherán, capital de Irán, al registrarse explosiones a plena luz del día que dejaron una espesa columna de humo visible desde distintos puntos de la ciudad, en una operación que marca un nuevo punto crítico en la ya frágil estabilidad de Medio Oriente.
De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal, el bombardeo se produjo en las inmediaciones de las oficinas del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, lo que elevó de inmediato la tensión política y militar. Fuentes citadas por Associated Press confirmaron que Estados Unidos participó en los ataques israelíes, consolidando así una acción coordinada contra la República Islámica.

Horas después, Irán respondió con una ola de misiles, mientras ambas naciones activaban medidas de emergencia. La Autoridad Aeroportuaria israelí ordenó el cierre inmediato del espacio aéreo, cancelando todos los vuelos civiles programados, luego de que el Ejército declarara estado de emergencia por 48 horas. En un comunicado oficial, la autoridad subrayó que la seguridad de los pasajeros es la máxima prioridad tras los recientes acontecimientos. De forma paralela, Irán también suspendió operaciones aéreas hasta nuevo aviso.
El trasfondo del conflicto gira en torno al programa nuclear iraní, un punto de fricción histórico entre Washington y Teherán. En los últimos meses, Estados Unidos ha desplegado una amplia flota de aviones de combate y buques de guerra en la región como medida de presión para forzar un nuevo acuerdo que limite el enriquecimiento de uranio. El presidente Donald Trump ha manifestado su intención de renegociar las condiciones nucleares, aprovechando lo que considera un momento de vulnerabilidad interna en Irán tras recientes protestas nacionales.
Por su parte, el gobierno iraní insiste en que tiene derecho a enriquecer uranio con fines civiles y rechaza incluir en cualquier negociación su programa de misiles de largo alcance o su respaldo a grupos armados como Hamas y Hezbolá. Aunque Teherán ha señalado que buscaba evitar una confrontación directa, los recientes acontecimientos profundizan el riesgo de una escalada militar de mayores proporciones en la región.

