
Por 40 años Javier Sánchez ha recorrido las calles de Delicias repartiendo bolis y paletas, llegando a la hora de salida de primarias y secundarias, volviendose parte de la infancia de los ciudadanos.
En estos años, opina que la gente no ha dejado de disfrutar de estos productos en el tiempo que lleva dedicandose a ello, pero dijo que este año habían disminuido un poco las ventas debido a que a la situación económica es crítica.
Una de las cosas que más disfruta de su trabajo es: «Andar caminando saludable, haciendo ejercicio trabajando».
Durante la temporada de frío vende churros en una esquina del centro, lo que no le gusta, pues dice sentirse pesado por estar parado sin moverse.
Su jornada comienza a las 11 de la mañana, y concluye a las 6:30 de la tarde, pese a las inclimencias del clima, el dice no batallar con su sombrero y que en días con mucho sol usa su sombrilla.
Sobre la convivencia comentó que le gustaba convivir con las familias, con los alumnos, aunque reconoce que en algún momento le han tocado jovenes vagos, tambien comprende que es lo normal a esa edad.
Al día de hoy, dice que varios de sus clientes lo saludan ahora acompañados de sus hijos al salir de sus escuelas, expresando que ahora le toca a ellos comprar los bolis para los niños.
