Columna política lunes 21 de de abril de 2025 –


Jesús Valenciano, con más punch que un boxeador en el quinto round, reunió hace unos días a su gabinete en lo que bien pudo ser el mitin motivacional del año. Con un “¡Sí vamos!” que retumbó como grito de guerra, Valenciano dejó clarito que no está jugando: va con todo por la gubernatura de Chihuahua. Y no, no es un “vamos a ver qué pasa”, sino un “agárrense, que esto se va a poner bueno”.

El mensaje a su equipo fue tan claro como el agua del Río Conchos (bueno, cuando no está turbia): primero, un reconocimiento al esfuerzo de su administración municipal, que ha sacado chispas. Segundo, una advertencia digna de película de acción: “Si alguien tiene dudas, que se baje del barco ahora, porque este capitán no frena”. Y tercero, un “pónganse el casco”, porque los trancazos de la contienda electoral vienen pesados, como si fueran a llover rocas del Cerro Grande.

La respuesta de su equipo no se quedó atrás. Dicen los que estaban ahí que la “raza” de Valenciano se puso la playera con el logo de “JV” como si fuera armadura de superhéroe. “¡Aquí traemos líder, visión y ganas de sobra!”, fue el grito de guerra que resonó. Y es que, en el rancho grande de la política chihuahuense, Valenciano parece estar afinando una maquinaria que no solo está lista para arrancar, sino que ya le pusieron el turbo y hasta le echaron gasolina de avión.

Valenciano no está improvisando; el hombre trae un plan más estructurado que el itinerario de una quinceañera. Reunir al gabinete para alinearlos no es solo una palmadita en la espalda, es una jugada estratégica. Les está diciendo: “O están conmigo al 100, o mejor vayan buscando otro corral”. En política, la lealtad es más valiosa que un buen pozolero, y Valenciano lo sabe.

Además, el timing no es casualidad. Chihuahua está entrando en esa etapa donde los caballos ya están en la línea de salida, y el disparo inicial no tarda. Al mandar este mensaje, Valenciano no solo motiva a los suyos, sino que lanza una advertencia al resto de los contendientes: “Aquí vengo, y no traigo freno de mano”. Faltan dos años para el 27 y la cosa ya está caliente. Agarrense.

Como reza el viejo dicho, hablando de su vida y no de su muerte. El fallecimiento de Rodolfo Torres Medina trae a la memoria un suceso ocurrido durante su gestión como rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua. En aquella época, Jesús Gardea Rocha, destacado escritor originario de Delicias y profesor de Ciencias Políticas en la sede de Ciudad Juárez, se vio envuelto en una controversia. Una alumna, molesta por haber sido reprobada, lo acusó de lo que hoy se conoce como acoso. Días después, la estudiante se retractó y ofreció disculpas. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: Gardea había sido separado de su cátedra, sumiéndolo en una profunda tristeza.

Un grupo de defensores del escritor, con pruebas en mano, acudió ante el rector Torres Medina para solicitar su reinstalación. No obstante, el rector se mantuvo firme, argumentando que revertir una decisión tomada atentaría contra el principio de autoridad. Jesús Gardea, a quien la exigente crítica literaria capitalina apodó el Juan Rulfo del Norte, no pudo superar la depresión que lo aquejaba. Murió enfermo del alma, dejando tras de sí un legado literario marcado por los renglones torcidos de su destino.

En su tercera semana, el Festival de la Fundación, coordinado por Daniela Rodarte y respaldado por los eficientes equipos de las diversas áreas de la administración municipal, continúa brillando con un rotundo éxito. Con la presencia del alcalde y su esposa en la mayoría de los eventos, la respuesta del público ha sido excepcional. Miles de asistentes han disfrutado de una variada gama de espectáculos, siendo el rodeo el más concurrido.
Este festival es el fruto de la semilla sembrada hace años por los pioneros de nuestra gran fiesta anual, entre ellos los matrimonios Franco/Pando, Guillén/Porras, Soltero/Armendáriz, Baeza/Gómez y otros visionarios. Su legado florece hoy en una celebración que, sin duda, merece un diez.



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