Hilo Diario



DICEN LOS DEL CAFÉ que en política no hay casualidades, y menos cuando las paredes empiezan a hablar antes que los aspirantes. En Pueblo Quieto, mejor conocido como Santa Cruz de Tapacolmes, o Rosales para los que no son de la región, el PRI parece haber despertado de su letargo y ya hay quien anda haciendo planes para recuperar la Presidencia Municipal.
El nombre que comienza a escucharse con insistencia es el del síndico Pepe Sotelo, quien, según los grillos de aquel pueblo, anda más que decidido a buscar la candidatura tricolor para 2027.
Y no crea que son ocurrencias de sobremesa.
En distintos puntos del municipio aparecieron pintas con la leyenda “A Rosales le ha ido mejor con el PRI”, suficientes para despertar la curiosidad de los cafeteros y, seguramente, provocar uno que otro dolor de cabeza en las oficinas municipales.
Porque Sotelo, según los enterados, no trae entre sus planes andar pidiendo permiso a los azules ni negociar una candidatura de esas donde todos se abrazan para la fotografía y después terminan peleándose hasta por las regidurías.
La intención que le atribuyen es competir con las siglas del PRI, sin alianza, y para ello estaría integrando su propio equipo.
¡Mire nomás!
Y aquí es donde la historia adquiere su verdadera jiribilla. El movimiento coincide con los cuestionamientos al liderazgo político del alcalde Pepe Andujo, quien también tendría entre sus planes buscar la reelección.
Los que conocen la grilla rosalense sostienen que Andujo no ha conseguido mantener cohesionados a los distintos grupos, y ese espacio comienza a ser aprovechado por quienes tienen aspiraciones propias.
Porque una cosa es despachar desde la Presidencia Municipal y otra muy distinta conseguir que todos marchen detrás de uno. El escritorio se gana en las urnas, pero el liderazgo hay que trabajarlo todos los días.
Y si el PRI decide caminar solo, como ya comienzan a plantear algunos de sus integrantes, el panorama electoral en Rosales tendrá que revisarse de nuevo.
Eso sí, falta que Sotelo haga públicas sus intenciones y que se conozca qué tanto respaldo tiene su proyecto. Las pintas son una señal política, no una candidatura registrada.
Ahora habrá que poner atención a la reacción del war room blanquiazul, porque seguramente allá también han visto las paredes.
Y mientras el alcalde analiza si habrá alianza para buscar la reelección, los priistas parecen estar mandando otro mensaje: que nadie dé por hecho que volverán a prestar sus siglas.
Vaya cosas. Apenas comienza a calentarse el 2027 y en Pueblo Quieto ya hay movimiento. Nomás falta saber si Pepe Andujo escuchó el mensaje, porque por lo pronto, en el PRI algunos ya están hablando de Pepe Sotelo como si la alianza fuera cosa del pasado.

AH, QUÉ CARAY, SI las cosas siguen como hasta ahora, los días de algunos dirigentes sindicales del Seguro Social podrían comenzar a complicarse. Y no precisamente porque estén trabajando horas extras para resolver las inconformidades de sus representados.
Los que saben del movimiento aseguran que Jesús Cristo Hernández Ibarra, dirigente sindical en Delicias, enfrenta un creciente malestar entre trabajadores que consideran que los ha dejado solos en esta lucha.
El asunto tiene su jiribilla, porque mientras la base trabajadora sale a marchar, exige mejores prestaciones, medicamentos e insumos, también comienza a preguntar dónde están aquellos que deberían representarla.
¡Bonita cosa! Tener sindicato y que los sindicalizados terminen organizándose para exigir que el sindicato los escuche.
La inconformidad alcanza también a la dirigencia nacional, encabezada por Rafael Olivos Hernández. Y entre algunos manifestantes ya se habla de buscar un efecto dominó que termine por renovar las representaciones nacional, estatal y local.
Claro que del reclamo a una destitución hay un buen trecho. Para eso existen procedimientos sindicales y decisiones que no se resuelven a gritos durante una marcha.
Por lo pronto, para este miércoles está convocada una nueva movilización en Delicias, con salida de la plaza Benito Juárez a las 4:30 de la tarde. Se espera la participación de trabajadores y ciudadanos que respaldan sus demandas.
En la primera marcha hubo una asistencia considerable, y los organizadores esperan que esta vez el contingente sea igual o mayor, para que se vea que el movimiento sigue teniendo power, como dicen los muchachos.
Y es que el problema ya no pasa solamente por los salarios. También están las carencias de las unidades médicas y la exigencia de mejores condiciones para atender a los derechohabientes.
El conflicto tiene ahora dos destinatarios: las autoridades del IMSS y los propios dirigentes sindicales, que deberán responder a las inconformidades de su base.
Veremos qué ocurre con esta nueva movilización.
Porque si los trabajadores consiguen hacerse escuchar en las oficinas centrales, pero no en las de sus representantes sindicales, vaya paradoja.
Y si sigue creciendo la inconformidad, a lo mejor Jesús Cristo tendrá que preocuparse menos por quién encabeza la marcha y más por quién terminará encabezando el sindicato.



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