
La violencia familiar es el detonante para otro tipo de problemáticas sociales, aseguró Blanca Cruz Álamos, coordinadora del Centro Para la Atención de la Violencia Intrafamiliar (CEPAVI), señalando que los adolescentes que llegan por faltas administrativas a Justicia Cívica viven situaciones violentas en sus hogares, sumando en lo que va del año 916 carpetas por este delito, de acuerdo al Observatorio Ciudadano.
Según información de este organismo de FICOSEC, suman 916 delitos de violencia familiar en la región, de los cuales 456 corresponden a Delicias, 158 de Meoqui, 120 a Camargo, 97 de Jiménez, 37 de Saucillo, 35 de Rosales, 11 de Julimes, dos de San Francisco de Conchos, mientras que en La Cruz suman cero.
Del total, el mes con mayor incidencia es de 136, seguido de julio con 108, agosto con 107, marzo con 105, septiembre con 99, abril con 98, mayo con 91 enero con 88 y en febrero con 88 carpetas.
Por su parte, Cruz Álamos, detalló que en el CEPAVI promedian 35 atenciones por primera vez en el mes, mientras que 50 mujeres acuden de manera frecuente, siendo en su mayoría víctimas de este delito, sin embargo, consideró que la cifra negra puede ser aún mayor que los datos oficiales.
Comentó que esta engloba otros tipos de violencia como la psicológica, “empezamos a ver insultos, el menospreciar a las personas, el ponerles algún tipo de apodo, muy seguido vemos también la cuestión de la manipulación del dinero, en donde les empiezan a controlar, donde les dan cierto gasto para la casa, pero no se cubren las necesidades básicas de ellas”, explicó en entrevista para El Diario de Delicias.
Asimismo, dijo que han llegado casos donde hay algún tipo de violencia física indirecta, pero que en ocasiones las víctimas no suelen detectar, presentándose situaciones donde no se le pega a la mujer pero si a objetos.
La coordinadora del Centro, señaló que este tipo de situaciones suele desatar otro tipo de problemáticas en los hijos, “vemos casos en adolescentes cuando llegan por una medida o por cuestiones administrativas al complejo y se empieza a ver la dinámica familiar, hay cuestiones de violencia”, subrayó.
Agregó que en la mayoría de los casos, la mujer no deja a su esposo ya que depende económicamente de él, “aún en estos tiempos, sí se sigue dando esta cuestión de que «voy a dejar a mis hijos sin papá», muchas de estas mujeres se casan jóvenes y deciden que se van a hacer cargo de la casa y que van a estar al pendiente de los hijos, y no hay un sustento económico, dependen al 100 por ciento de las parejas”.
Puntualizando que si bien el rango de edad que atienden en CEPAVI es de 20 a los 40 años, hay mujeres entre los 60 y 65 años, que luego de matrimonios muy largos deciden alzar la voz y pedir ayuda.
“En esos casos es porque sus hijos ya están grandes y sienten que ya no hay como un compromiso con su pareja y deciden dejarla, incluso hemos visto casos de algunas que ya son viudas y piden ayuda, y vemos que sufrieron años de maltrato, pero jamas alzaron la voz”, finalizó.
