Hilo Diario



BUENO, UNA VEZ TERMINADO EL PROCESO para designar al candidato, perdón, coordinador estatal de la defensa de la cuarta transformación en Chihuahua, Morena ya encontró la manera de que los grupos sigan entretenidos: ahora viene la baraja de las diputaciones federales.

Y no parece mala idea para la operación cicatriz. Si algunos todavía traen el trago amargo de la definición de Cruz Pérez Cuéllar, siempre ayuda tener otra boleta que repartir.

De acuerdo con el documento que circuló ayer entre los grupos del partido guinda, las y los interesados tendrán hasta este domingo 4 de octubre para registrarse, ya sea mediante la plataforma oficial o en mesa presencial, según corresponda.

Y los requisitos tienen su encanto político: compromiso con las causas del pueblo, trabajo en favor de la transformación y disponibilidad para servir al movimiento.

No, no es interpretación de los grillos. Así viene planteado en el documento que circuló entre la militancia.

Después tocará el turno a las alcaldías, diputaciones locales y sindicaturas.

Es decir, todavía falta bastante por deshojar de la margarita guinda.

Y mientras tanto, los seguidores de Andrea Chávez siguen procesando la derrota interna. Hasta ahora, algunos de sus principales simpatizantes no terminan de dejar claro si se subirán al proyecto de Cruz y, sobretodo, con qué entusiasmo.

Ahí estará una de las pruebas de Morena: convertir la palabra “unidad”, que tanto se escuchó desde el centro, en algo más que una frase para la fotografía.

Por lo pronto, uno de los nombres que ya comenzó a circular para la diputación federal es el del director regional de Bienestar, Miguel Rubio Castillo, quien ya conoce perfectamente esa cancha: en 2024 fue candidato de Morena por el Quinto Distrito y perdió frente a Tony Meléndez.

Así que ya habrá tiempo para sacar la libreta y empezar a contar quiénes se quieren subir a esta tómbola.

Porque apenas terminó una definición y ya comenzó la siguiente.

Y esto apenas empieza.

VAYA COSAS. PARA SER CIUDAD JOVEN, la memoria colectiva de Delicias ya presenta algunas fisuras.

El miércoles pasado la ciudad cumplió 66 años de haber recibido oficialmente el título de ciudad y, salvo honrosas excepciones, la fecha pasó prácticamente de noche.

Ni pastel, ni mañanitas, ni campanas. Vamos, ni siquiera una velita para apagar.

El que sí tuvo presente la fecha fue el buen amigo Jesús José Meléndez Hermosillo, quien compartió con este medio los detalles de aquel episodio que cambió la categoría de la población.

El 30 de septiembre de 1960, Delicias dejó oficialmente de ser villa para convertirse en ciudad, luego de que el decreto fuera aprobado por la XLVI Legislatura del Estado el día anterior. Entre las firmas aparece la de Armando Bejarano Pedroza, entonces presidente del Congreso.

No era cualquier trámite burocrático. Era el reconocimiento de que aquella población agrícola, fundada apenas 27 años antes, había crecido lo suficiente para recibir el título de ciudad.

Y desde entonces han pasado 66 años.

Delicias cambió de rostro, de gobiernos, de negocios y hasta de costumbres. Se fueron cines, hoteles, comercios y edificios que alguna vez parecían destinados a durar para siempre.

La ciudad creció.

De cualquier manera, aunque con retraso: felicidades a nuestra ciudad.

Y a ver si para el próximo cumpleaños alguien se acuerda de comprar el pastel.

LUEGO DE LA INSTALACIÓN DEL CONSEJO LOCAL DEL INE EN CHIHUAHUA, quedó formalmente integrada la Fórmula 2 con una paisana en la titularidad: María del Rosario Baray Guerrero, quien fue ratificada como consejera propietaria, llevando como suplente a Ana Margarita Fierro Pineda.

La designación tiene además un ingrediente local: Baray Guerrero ya había presidido la Asamblea Municipal de Elecciones de Delicias en 2018, y su trayectoria electoral en la región viene de tiempo atrás.

Así que, mientras apenas comienza formalmente el proceso electoral federal rumbo a 2027, una deliciense ya ocupa nuevamente un lugar en la mesa donde se empezarán a cocinar buena parte de las reglas del juego.

Y ahora sí, que comiencen los trabajos.

Porque una cosa es hablar de elecciones y otra muy distinta poner en marcha al árbitro.



Fuente