
LOS PRIMEROS ESCARCEOS, Y NO PRECISAMENTE AMOROSOS, entre el hombre que anda CRUZando el estado y la senadora con licencia Andrea Chávez, ya empiezan a tener repercusiones en la frágil unidad que Morena intentaba construir entre sus distintas tribus en Delicias, donde prácticamente todos los grupos tienen ADN político ligado a alguno de los dos proyectos.
Y no crea que se trata de simples diferencias de opinión. Las primeras fracturas ya comenzaron a manifestarse a distintos niveles, una muestra del tamaño del reto que tendrá la dirigencia nacional para procesar la definición de candidaturas sin dejar demasiados heridos en el camino.
Ayer, por ejemplo, el zipizape se dio hasta entre hermanas. Mientras la diputada local del PT, América Aguilar, se pronunció abiertamente a favor de Cruz Pérez Cuéllar, la diputada federal Lilia Aguilar, cercana al equipo de Andrea Chávez, respondió que su hermana tiene voz, pero no estructura, además de cuestionar sus coincidencias políticas con el PAN.
Por si fuera poco, la dirigente estatal petista, Tania Aguilar, terminó de avivar el fuego al exhibir públicamente el documento mediante el cual América presentó su renuncia a la militancia del partido.
Y el asunto no quedó ahí. El Partido Verde también elevó la apuesta cuando su operador nacional, Arturo Escobar, condicionó la alianza en Chihuahua a que el candidato sea Cruz Pérez Cuéllar.
Mientras tanto, en Delicias apenas comenzaban los esfuerzos para sentar en una misma mesa a grupos históricamente distanciados, desde operadores como Jesús Manuel Vázquez Medina, mejor conocido como El Chalmita, hasta simpatizantes de Andrea Chávez, como la doctora Nora Agüeros o el regidor Aldo Urzúa.
La pregunta es si la unidad alcanzará para llegar al inicio formal de la contienda… o si las primeras bajas aparecerán mucho antes de que empiecen los golpes de verdad.
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DONDE NO PIERDEN LA ESPERANZA de volver a convertirse en el emporio minero que durante décadas dio identidad y sustento a la comunidad, es en el Seccional de Naica, municipio de Saucillo, donde este fin de semana celebraron con entusiasmo el Día del Minero.
Las familias salieron a las calles con carros alegóricos y ambiente de fiesta, pero también con la ilusión de que los estudios que actualmente realiza la empresa **Peñoles** confirmen la viabilidad económica para reactivar la mina.
No es poca cosa.
Han pasado ya once años desde aquel octubre de 2015 cuando se confirmó el cierre definitivo de operaciones, consecuencia de la inundación registrada meses antes en el complejo subterráneo, que volvió inviable continuar con la extracción.
Durante casi ocho décadas la mina fue el motor económico de Naica.
Hoy la comunidad vuelve a mirar hacia el subsuelo, con la esperanza de que la historia pueda escribirse otra vez.
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NO PIERDE FUERZA EL MOVIMIENTO que comenzó a gestarse en San Francisco de Conchos, donde habitantes, comerciantes y prestadores de servicios mantienen la postura de impedir la extracción de agua de la presa La Boquilla cuando el almacenamiento descienda al 22 por ciento.
La alcaldesa Norma Pavía Manríquez ordenó la elaboración de un estudio técnico que será presentado entre agosto y septiembre y que, según se anticipa, buscará respaldar esa propuesta.
Sin embargo, la respuesta del sector agrícola no tardó.
La Asociación Agrícola de Camargo recordó que La Boquilla fue construida para garantizar la producción agrícola y que, incluso en años anteriores, el ciclo de riego ha concluido con almacenamientos cercanos al 13 por ciento, sin que ello significara cerrar anticipadamente las válvulas.
Su argumento es claro: detener la extracción a media temporada implicaría pérdidas millonarias para cientos de productores que hoy tienen los cultivos en plena etapa de desarrollo.
Es, en el fondo, el choque de dos economías que dependen de la misma agua: una vive del turismo y los servicios; la otra, de la producción de alimentos.
Todo dependerá ahora de una variable que nadie controla: que las lluvias cumplan los pronósticos. Porque si el temporal vuelve a fallar, el conflicto dejará de ser técnico para convertirse, inevitablemente, en político.