
HAY QUE RECONOCERLO, LA NUEVA DIRECTIVA DE LA MESA DE SEGURIDAD Y JUSTICIA de Delicias parece haber llegado con la intención de volver a poner sobre la mesa algo que nunca debió perderse: los datos.
Detalle nada menor: fue el primer boletín entregado a los medios en aproximadamente un año. Ojalá que ahora sí se vuelva costumbre mensual y no una aparición esporádica como la del cometa Halley.
El documento ofrece una radiografía puntual de las principales incidencias delictivas. En materia patrimonial, los robos de vehículos registraron cinco casos, cifra superior al mes anterior. Los robos a negocio sumaron seis eventos, también por encima de los cinco de abril. Y los robos a casa habitación se dispararon a 14 contra 11 del mes previo — una tendencia que merece atención antes de que se convierta en tendencia consolidada.
En delitos contra la vida e integridad corporal se contabilizaron 20 incidencias, tres menos que en abril, lo que en términos estadísticos es un alivio menor, pero en términos humanos sigue siendo mucho. Los delitos contra la familia y violencia doméstica encabezaron la lista con 40 carpetas de investigación abiertas — apenas una menos que el mes anterior, como para no echar campanas al vuelo. Y los delitos sexuales subieron a 18 denuncias contra 16 en abril.
Los grillos de café son directos: el director de Seguridad Pública, Víctor Soto, tiene bastante tarea que resolver. Los números no son para presumirlos en ningún bulevar. Aunque también hay que ser justos y concederle el beneficio de la duda — al menos por ahora.
Lo que sí quedará claro el próximo mes es si hay una estrategia real detrás de los datos o si el boletín fue solo el estreno de una buena intención.
Si es que la hay.
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LOS QUE VAN A REALIZAR LA CEREMONIA DE FIN DE CURSOS son los amigos del Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial número 142, con sede en Delicias, en un evento que tendrá lugar en la Facultad de Ciencias Agrícolas y Forestales el próximo 4 de julio.
Entre los cursos que este plantel ofrece a la población en general destacan carpintería, belleza, electricidad, informática, mecánica automotriz y diseño gráfico, todos orientados a promover la vida productiva e independiente de sus egresados — esa clase de herramienta que no caduca ni se devalúa.
Los que saben coinciden en que la existencia de planteles como el CECATI 142 representa una opción real y concreta para diversificar el ingreso en los hogares de la región, sobre todo en tiempos donde el mercado laboral formal no siempre tiene lugar para todos.
Así las cosas.
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VAYA COSAS, siendo el sector empresarial el principal motor de la generación de empleos en el país — con cerca del 72 por ciento, según datos de los entendidos — los medianos y pequeños empresarios mexicanos están librando hoy una batalla que nadie parece querer ver desde las alturas del poder.
Y es que el panorama no es precisamente alentador. La falta de apoyos gubernamentales que permitan diversificar, sostener o mejorar la planta productiva, combinada con una carga fiscal que no da respiro — SAT, IMSS, ISR, ISN, el que se le ocurra — está empujando a muchos al camino del cierre o, en el mejor de los casos, a la informalidad. Esa informalidad que el gobierno dice combatir mientras sus propias políticas la alimentan.
La situación es complicada y requiere atención urgente, no otro programa de becas con nombre bonito.
Y aquí viene el detalle que más duele: buena parte de los recursos que financian esas becas sociales del Bienestar provienen precisamente de estas mismas empresas que hoy están al borde del colapso. El contribuyente que sostiene el programa es el mismo que está a punto de desaparecer.
Círculo vicioso, le llaman.
En fin.