
EL QUE PRESENTÓ SU INFORME DE ACTIVIDADES al cumplir un año al frente del PRI en Delicias fue el dirigente municipal, Luis Carlos Loya, quien optó por una ruta poco común en tiempos donde la política suele medirse por templetes, selfies y transmisiones en vivo. Nada de eventos multitudinarios, mantas o discursos largos. Lo que circuló fue un informe digital dirigido a la militancia, con un recuento de actividades realizadas durante los últimos doce meses. Según explican quienes conocen la estrategia, la intención es privilegiar el contacto directo con la estructura territorial, particularmente con los seccionales y la base partidista, antes que concentrarse en actos protocolarios. Y siendo sinceros, para un partido que intenta reconstruirse desde abajo, quizá tenga más sentido tocar puertas que rentar salones. Los grillos de café, sin embargo, tienen otra observación. Dicen que tampoco estaría mal reunir de vez en cuando a las llamadas vacas sagradas del priismo local, esas que ayudaron a construir al partido en otros tiempos y que suelen aparecer únicamente cuando se acercan las definiciones importantes. El informe, por cierto, viene bastante completo. Incluye actividades desarrolladas entre mayo de 2025 y mayo de 2026, destacando visitas a seccionales, talleres de capacitación, reuniones de organización política y la apertura de la oficina de enlace del diputado federal Tony Meléndez. Pero la verdadera prueba apenas viene. Porque entre hoy y el 2027 deberá definirse si el PRI será algo más que un socio de alianza o si realmente aspira a recuperar terreno propio. Ahí estará la batalla.
MIENTRAS TANTO, EN LA CASA AZUL DE LA COLONIA DEL EMPLEADO, el mensaje parece ser uno solo: paciencia. De acuerdo con lo que comentan desde las filas panistas, las definiciones relacionadas con candidaturas, particularmente la de la gubernatura, tendrán que esperar hasta después del Mundial de Futbol. Así que quienes ya se veían formados en la fila de salida deberán seguir picando piedra algunos meses más. En la carrera estatal continúan apareciendo nombres como Marco Bonilla, Gilberto Loya, Daniela Álvarez y Jesús Valenciano, quienes mantienen presencia pública, agenda propia y trabajo político permanente. En el ámbito local tampoco faltan quienes siguen acumulando kilómetros recorridos. Ahí están Roberto Carreón, Mario Mata y Esteban Grajeola, cada uno construyendo presencia desde sus respectivos espacios. Mientras tanto, el dirigente municipal David Gallegos, «El Gallo» para los amigos, asegura que el partido ya trabaja en la integración de representantes de casilla para el próximo proceso electoral. Y quienes conocen la estructura blanquiazul, sostienen que difícilmente tendrán problemas para completar la tarea. La maquinaria sigue afinándose. Aunque todavía no sea tiempo de encender motores.
EN LOS TERRENOS GUINDAS TAMBIÉN HAY EXPECTATIVA. Nos comentan que varios de los operadores de los llamados Comités Seccionales de Morena permanecen a la espera de conocer cuáles serán las nuevas directrices rumbo al 2027. Entre ellos aparece el regidor Aldo Urzúa, identificado como parte del grupo político cercano a Andrés López Beltrán, «Andy» para los enterados. Porque después de los resultados observados en Coahuila, dentro de Morena surgieron distintas lecturas sobre la efectividad de la estructura territorial impulsada desde la dirigencia nacional. Hay quienes consideran que el modelo necesita ajustes. Otros sostienen que las condiciones de Chihuahua son completamente distintas y que cualquier comparación resulta apresurada. Lo cierto es que los comités seccionales fueron diseñados para convertirse en la columna vertebral de la movilización electoral. Y si logran mantenerse organizados, coordinados y sin las tradicionales guerras internas que suelen aparecer en todos los partidos, podrían representar una herramienta importante rumbo a la próxima elección. Veremos qué señales llegan desde el centro y cómo terminan acomodándose las piezas en el tablero local