
En un lapso de apenas ocho días, tres personas de diferentes edades perdieron la vida presuntamente a causa de infartos o paros cardiorrespiratorios en distintos municipios de la región centro-sur del estado, situación que ha comenzado a generar preocupación entre la población debido a la cercanía de los casos.
El primer hecho ocurrió el pasado 14 de mayo en el Seccional de Lázaro Cárdenas, municipio de Meoqui, donde una mujer identificada como Anabel M. Q., de 37 años de edad, perdió la vida al exterior de una farmacia ubicada en el cruce de las calles Francisco I. Madero y 5 de Mayo.
De acuerdo con los reportes, la mujer sufrió un aparente infarto fulminante minutos antes de las 10 de la noche. Paramédicos de Cruz Roja realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar durante varios minutos, sin embargo, ya no contaba con signos vitales.
El segundo caso se registró el 21 de mayo al exterior del Hospital Regional de Delicias, donde un hombre de 77 años originario del municipio de Saucillo, falleció al interior de una camioneta mientras era trasladado de emergencia por sus familiares.
Según la información recabada, durante el trayecto solicitaron apoyo de agentes de Vialidad para agilizar la llegada al hospital; no obstante, al arribar al nosocomio, los médicos confirmaron que el adulto mayor ya había fallecido a consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.
Finalmente, el tercer caso ocurrió el 22 de mayo en el municipio de Rosales, donde un hombre identificado como José Luis Martínez, de 57 años de edad, fue localizado sin vida alrededor de las 7:30 de la tarde.
Las autoridades informaron de manera preliminar que el hombre habría sufrido un probable paro cardiorrespiratorio, descartándose indicios de violencia en el lugar, por lo que el fallecimiento fue catalogado inicialmente como muerte por causas naturales.
Los tres casos ocurrieron en municipios distintos, pero coinciden en tratarse de fallecimientos repentinos relacionados presuntamente con problemas cardíacos, destacando además el rango de edades entre las víctimas: 37, 57 y 77 años.
La repetición de este tipo de hechos en un periodo tan corto ha generado inquietud entre ciudadanos de la región, quienes han manifestado preocupación ante la posibilidad de padecimientos cardíacos silenciosos, que pueden presentarse de manera inesperada.