Hilo Diario



VAYA SABBATH POLÍTICO… el que vivió la cuatroté deliciense el fin de semana. Y no fue misa de unidad, fue jornada doble con liturgia propia: por un lado los “Chalmas y Eliseos”; por el otro, la estructura de Agüeros y Luis Villalobos. Morena versión multiverso.

Eso sí, que nadie imagine foto grupal estilo boda reconciliadora. Esa escena todavía no está en el guion. Para que se sienten todos en la misma mesa tendría que aparecer, quizá, el que anda CRUZando el estado y tocar la campana de “orden en la sala”.

Primero, el evento de Chalmas y Eliseos en el salón del Club Rotario: encuentro con mujeres rumbo al Día Internacional de la Mujer. El atractivo no fue el menú —aunque nunca se desprecia un buen menudo— sino la presencia de Rubí Enríquez, presidenta del DIF en Ciudad Juárez. Y cumplieron. Ellos dicen que 500; para no entrar en guerra de calculadora, dejémoslo en “cientos”. El salón se veía lleno, y en política la percepción es medio resultado.

Rubí venía de Jiménez, donde también llenó el salón del Hotel Jiménez Plaza. Gira con mensaje claro: estructura, territorio y músculo femenino.

Mientras tanto, Luis Villalobos intentó su propio ejercicio de conciliación interna. Casi lo logra. Casi. Faltó Rocío Beltrán del Río, quien —según versión oficial— no asistió porque su jefa, Mayra Chávez, tenía pendientes en oficina. En política, “pendiente laboral” suele traducirse como “todavía no”.

Eso sí, Nora y Luis sí se tomaron la foto para Facebook. La imagen como prueba de que no hay ruptura… al menos no declarada.

Conclusión: Morena en Delicias no está dividido. Está multiplicado.

Y mientras cada grupo llena su propio salón, la verdadera pregunta no es quién junta más gente…sino quién logrará juntar a los demás cuando llegue la hora buena.

Y SIGUE LA MATA DANDO… en el crucero del Teatro de la Ciudad, que más que intersección vial ya parece punto de práctica para ajustadores de seguros.

La pregunta es sencilla: ¿qué está esperando el coordinador de la Subdirección de Vialidad, Erick Rodríguez? Porque nadie pide milagros ni accidentes cero por decreto, pero al menos un señalamiento visible, un alto que se vea, un tope digno, algo que indique que ahí no es pista libre.

Dicen los vecinos que al funcionario le viene valiendo lo que ocurre en ese cruce. Suena duro, pero cuando pasan los choques y no pasa nada más, la percepción se instala sola. Si no es indiferencia, entonces habrá que explicar cuál es la lógica técnica detrás de dejar el crucero como está.

La semana pasada se registró el quinto choque en lo que va del año. Quinto. Y eso sin contar los del año pasado, que ya sumaban varios episodios con lámina arrugada y bolsillos resentidos. Hubo incluso aquel encontronazo con volcadura que obligó a cerrar el paso un buen rato. Ni así se movió una señal.

Pero claro, quizá en las estadísticas oficiales el punto no aparece como foco rojo. Tal vez los números “no reflejan riesgo”. Ya ve usted que dependiendo del Excel, un crucero conflictivo puede convertirse en simple anécdota urbana.

Mientras tanto, el teatro sigue ahí… pero el drama ocurre afuera.

Así que la recomendación no es institucional, es ciudadana: cuando cruce por ahí, reduzca velocidad, mire dos veces y no espere patrullas preventivas.

Vaya cosas.

A MENOS QUE CAMBIE EL ORDEN DEL DÍA, ya ve que de repente ve funcionarios y después ya no, el que va a estrenarse como encargado de despacho de la Dirección Ejecutiva, en la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Delicias, es el buen amigo, Edgar Ruiz.

Según se menciona, está programada una rueda de prensa a las 10 de la mañana en el salón de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos aquí en Delicias, con motivo del Día Mundial del Agua.



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