
“La memoria es flaca y engañosa”
“La memoria es la riqueza de una vida
HOY… HOY… Viernes 27 de febrero DE 2026…
Inicio UNA NUEVA SERIE ¡¡¡“CAMINO AL CENTENARIO”!!!…
Comentaremos extensamente sobre Delicias y la Región… en especial temas culturales e históricos… se tratará de no escribir de política actual… TRATARÉ…
El año pasado… EL DÍA PRIMERO DE ABRIL EL AYUNTAMIENTO de Delicias, en sesión solemne, entregó a nuestro amigo el Licenciado RODOLFO FIERRO CHAVARRÍA la “Medalla al Mérito Ciudadano”… de manos del Presidente Municipal Valenciano… ante la presencia del representante de la C. Gobernadora el deliciense por adopción César Jáuregui. POR LO PRONTO les compartiré sobre Nuestro Museo de Paleontología… “Lo que por sabido se calla”, “Lo que por sabido se calla, por callado se olvida”.
Conocí nuestro Museo de Paleontología allá por 1983, o quizá 1984, fue la verdad pura casualidad, pasaba por nuestra Plaza de la República y de repente algo me extrañó en su entorno, le dí la vuelta completa a la plaza y al fin me di cuenta lo que había cambiado: ¡Ya no estaba la Biblioteca Pública!, sí, aquella a la que había ido tantas veces en mi infancia, llevado por mi abuelo, primero, y ya en mi adolescencia motu proprio
El impacto fue contundente, las preguntas se agolparon en mi mente: ¿Cómo era posible que las décadas de historia de la biblioteca hubieran desaparecido?, ¿Qué había pasado con el acervo? ¿Un museo de Paleontología en Delicias?; me estacioné, dirigí y entré al recinto y ¿qué fue lo que encontré?:
Un lugar con no muy buena iluminación, vitrinas y estantes de todo tipo (ninguno nuevo), llenos, atiborrados de ejemplares de especímenes de amonites (y quizá de otros tipos de fósiles, eso no lo recuerdo), diversos minerales y materiales y objetos diversos; el orden no lo entendí.
Un joven amable atendiendo el lugar, no recuerdo si era alguno de los entonces muy jóvenes Fierro Chavarría.
Me enteré, por decir del joven, que la Biblioteca Pública había sido trasladada a la Plaza Carranza a un local que antes ocupaba una refresquería, que el citado Museo tenía dos o tres años de operar, que existía un grupo de entusiastas delicienses que se dedicaban a efectuar excursiones para recolectar fósiles y que estaban apoyados por la Presidencia Municipal, en ese momento menos, que cuando estaba un presidente de nombre Don Lorenzo.
Tanta información me impactó, pues la verdad mi impresión era que en Delicias en los últimos, quizá 20, los cambios en su fisonomía central eran pocos; veía crecimiento poblacional pero no desarrollo; más colonias pero básicamente las mismas oportunidades educacionales, con excepción de la Escuela de Agronomía que en esas fechas languidecía después de las crisis y los movimientos estudiantiles de los setentas; esa era mi percepción, errada por supuesto; ni por asomo se vislumbraba el boom de oportunidades educativas públicas y privadas de los siguientes años.
La verdad, la existencia del Museo me motivó a parar las antenas y tratar de ver con más claridad a nuestro Delicias, encontrándome que éste estaba iniciando un proceso de cambio, no solamente físico, sino también de absorción de nuevos paradigmas que se sumaban al ímpetu de una sociedad que, desde sus inicios, había sido emprendedora; roto esquemas y tradiciones a nivel regional y estatal.
Al poco tiempo, principios de julio de 1985, acompañado de mi esposa y de mi hijo mayor, me trasladé a vivir a esta tierra de promisión (al poco tiempo nació mi hija); esto me permitió visitar el Museo de Paleontología en sus antiguas instalaciones, primero solo y después acompañado de mi esposa y de mi hijo; el buen trato y la bonhomía de los hermanos Fierro Chavarría, su paciencia, provocaron que mi hijo se aficionara a todo lo relacionado con los fósiles, toda vez que en esa época empezaron a surgir libros, películas (animadas y actuadas) que provocaron que niños, jóvenes y no tan jóvenes nos interesáramos por el tema.
En esta época (1985 y siguientes) descubrí, me enteré (dato que muchos delicienses-chihuahuenses no registramos en toda su magnitud), de la importancia del Museo de Paleontología de Delicias, a nivel nacional e internacional, que entre otros muchos méritos tiene el de ser el primero en su tipo en toda la República (en 1982) , repito en toda la República.
El picar piedra nunca ha sido tarea fácil, recuerdo claramente el deambular de los hermanos Fierro Chavarría (Roberto y Rodolfo) por las oficinas públicas; su convencimiento y el de los muchos jóvenes (entonces) que se aventuraban junto con ellos en las excursiones; las garras de vehículos de que disponían; el apoyo de Don Pablo Bush Romero, filántropo y el mismo arqueólogo y paleontólogo aficionado. La pasión casi mística con que se expresaban.
El trabajo estaba ahí, en 1986 (octubre) se llevan los relevos en las administraciones municipal y estatal; un deliciense llegaba a la gubernatura: Fernando Baeza Meléndez, que conocía muy bien el trabajo de la asociación de amigos del museo, de los Fierro; estos se acercaron una vez más a las instituciones públicas; con los cambios se renuevan las esperanzas y como dicen en el rancho “es importante tener una conocida en el baile”.
Tocaron puertas, presentaron proyectos, esperaron… esperaron… el tiempo trascurría, no veían claro.
En las oficinas públicas se barajaban proyectos, no había muchos recursos, los ingresos propios eran escasos y las participaciones estatales y federales, también…; las prioridades eran claramente agua potable y drenaje sanitario, pavimentación, mejor servicio de limpia, regularización de la tenencia de la tierra, más tierra para nuevos asentamientos humanos; surgían, existían nuevas demandas: iniciaron, en esos meses, labores el Instituto Tecnológico de Delicias, la extensión de la Facultad de Contaduría y Administración (Conta) y la Secundaria Técnica 52; se veía lejos la construcción de infraestructura cultural, pero ahí estaban, tesoneros diversos grupos pugnando por un cambio cualitativo: el Patronato Cultural de Delicias A.C., que tenía varios años trabajando por que los delicienses tuviéramos un Teatro, así con mayúsculas, en donde se pudieran presentar más y mejores espectáculos, donde los artistas delicienses pudieran expresar sus talentos; la gente de la cultura, del arte, agrupada alrededor de proyecto cultural del ISSSTE, que trabajaban en las instalaciones de la antigua Prepa 20-30; el Grupo Pro Cultura, grupos independientes de teatro, poetas, pintores, músicos, etc., ansiosos de expresarse.
La administración municipal, apoyada por la estatal, después de meses de negociación, con entidades federales, logra la adquisición de tres terrenos situados estratégicamente en la mancha urbana; uno lo destinan a la Secundaria Técnica 52 y de inmediato se inicia la construcción.
En esos días se discutía, se opinaba cual eran las prioridades, en caso de que se invirtiera en un proyecto cultural; lo del Teatro parecía más viable por la existencia de unos terrenos en la Colonia del Empleado, propiedad del Patronato que lo impulsaba y un grupo de entusiastas que impulsarían la recolección de fondos; por otro lado había opiniones a favor de la construcción de una Casa de Cultura Municipal, otras proponían un Centro Cultural que albergara una Biblioteca, un Salón de Usos Múltiples, al Museo de Paleontología.
La definición se dio en una reunión de trabajo celebrada con el Lic. Fernando Baeza, Gobernador del Estado, en marzo o abril de 1987 ( si la memoria no me falla) y parte de sus colaboradores; a esta reunión asistieron la mayoría de los entonces servidores públicos municipales delicienses, representantes de la iniciativa privada, algunos de los proponentes de proyectos culturales; en dicho evento se tomaron decisiones de gran trascendencia para los habitantes de nuestro municipio; en la colaboración reseñaré lo relativo al Centro Cultural y al Museo de Paleontología.
Como dicen los repetidores de frases trilladas… y YOVISNANDO… el tiempo corre… se va volando…
Hasta pronto… diría Sabines: “NO LO SÉ DE CIERTO… LO SUPONGO…”
Las negrillas y subrayados son responsabilidad del escribidor.
MIGUEL HERRERA GOLARTE