El PRI entre lealtades prestadas y jugadas a futuro

El PRI entre lealtades prestadas y jugadas a futuro

La decisión de Alejandro Domínguez de integrar a Janeth Montes como su compañera de fórmula para repetir en la dirigencia estatal del PRI no pasó desapercibida. Dentro del propio tricolor hay quienes levantaron la ceja al recordar que Montes se formó políticamente en el entorno de Brenda Ríos y Alex LeBarón. En los pasillos priístas la pregunta no es menor: ¿a quién responde realmente la nueva fórmula?

Montes no es una figura improvisada. Su cercanía con Brenda Ríos es conocida en el círculo político local; creció profesionalmente en ese equipo y ha sido considerada un perfil leal a ese proyecto. Por eso la inconformidad interna: sectores del PRI sostienen que la postulación manda una señal de debilitamiento ideológico y de pragmatismo extremo. En un escenario donde el tricolor ha perdido terreno frente a Morena en los últimos procesos electorales, la sospecha de acuerdos cruzados alimenta la narrativa de que las fronteras partidistas son cada vez más difusas.

Brenda Ríos, por su parte, ha consolidado presencia en distintos espacios políticos y administrativos, colocando perfiles estratégicos y ampliando su margen de influencia rumbo a 2027. Si la fórmula de Domínguez prospera, no solo será una reelección interna; podría interpretarse como un movimiento que reconfigura equilibrios más allá del PRI. En política no existen casualidades. Y cuando las piezas se mueven así, alguien está jugando a largo plazo. El tablero ya está puesto.