
BUENO, BUENO, para que vea como se están cocinando las alianzas rumbo al 2027, este sábado, en algún lugar de la ciudad, habrá una carnita asada de esas de rompehielo y donde se toman acuerdos a futuro.
Los protagonistas son los amigos del que anda CRUZando el estado, bueno, uno de los grupos, porque ya ve que hasta en las mejores familias hay divisiones, ni más ni menos que con el secretario general del poderoso sindicato del Seguro Social, Jorge Herrera.
El orquestador de esta reunión es Roberto Félix, quien se ha visto activo en los diferentes eventos donde participan los expanistas y exalcaldes también, Eliseo Compeán y Jesús Manuel Vázquez Medina, mejor conocido como El Chalmita, quienes también van a estar presentes.
Dicen los que saben de estrategia electoral que la suma de organizaciones sindicales como es el caso del IMSS, abona al impulso del que está metido en la búsqueda de la candidatura de Morena por la Gubernatura, y que mantiene una contienda cerrada con la senadora Andrea Chávez.
Como en las carreras de resistencia veremos quién llega al tramo final con suficiente aliento para el momento de las definiciones hacia el 2027.
Por lo pronto, habrá esta reunión, ya veremos los resultados de la misma.
VAYA COSAS… la falta de comunicación interna en la primaria José Reyes Baeza, allá en Santa Gertrudis, estuvo a punto de detonar algo más que preocupación: una movilización de padres que, con razón, no estaban dispuestos a enterarse por terceros de lo que ocurre dentro del plantel.
El asunto no es menor. Un alumno fue detectado con un arma y porciones de una sustancia ilegal. El caso, dicen, se canalizó a la Subprocuraduría de Protección a Niñas, Niños y Adolescentes para revisar el entorno del menor. Hasta ahí, el protocolo. El problema vino después: silencio administrativo. Cero información para el resto de los padres.
Y claro, cuando la noticia salió por otras vías, se armó lo inevitable. Porque una cosa es evitar el pánico… y otra muy distinta administrar la opacidad. Nadie discute que no hubo riesgo inminente para los demás alumnos, pero el manejo del tema terminó generando exactamente lo que se quiso evitar: desconfianza.
La lógica de “no difundir para no dañar la reputación del plantel” suena bien en papel, pero en la práctica es un arma de doble filo. Porque hoy el prestigio no se pierde por lo que pasa… sino por lo que se oculta.
Y mientras en el café los analistas de banqueta hacen lo suyo, el dato incómodo sigue ahí: estos casos no son aislados, y cuando aparecen en nivel primaria, la alarma ya no es preventiva… es estructural.
Si esto ocurre donde se supone hay mayor vigilancia de padres y maestros, la pregunta cae por su propio peso: ¿qué está pasando en los niveles donde el control es menor?
Más que cuidar la imagen, toca cuidar la realidad.
Mucha tarea por hacer.
OIGA, CHECANDO las estadísticas de servicios que brinda Bomberos en Delicias, la numeralia referente a los incendios en las inmediaciones de tiraderos clandestinos y en zonas de pasto seco, van en aumento.
Nomas para que vea que deben tomarse cartas en el asunto, se promedian cerca de dos salidas diarias por estos motivos.
Ahí está la tarea para la Jefatura del Medio Ambiente y su recién nombrado titular, para que diseñe un plan que ponga un alto a los que van y tiran sus desperdicios en lugares no autorizados.
Veremos.
