
Chihuahua.- De cara al inicio del ciclo escolar 2025-2026, programado para el próximo 1 de septiembre, la Secretaría de Educación del estado de Chihuahua aseguró que ningún alumno será excluido de las aulas por no contar con la vacuna contra el sarampión, aunque hizo un llamado a las familias para actuar con responsabilidad ante el riesgo de contagios.
Francisco Hugo Gutiérrez Dávila, titular de la dependencia, explicó que el objetivo no es restringir el acceso a la educación, sino fortalecer las condiciones sanitarias dentro de las escuelas, donde conviven diariamente cientos de niñas, niños y adolescentes. En ese sentido, detalló que en caso de presentarse situaciones particulares, se buscará dialogar con madres, padres o tutores, apoyándose en el sector salud para tomar decisiones de manera conjunta.
Las autoridades educativas señalaron que el sarampión representa un riesgo importante debido a su periodo de incubación, ya que una persona infectada puede contagiar sin presentar síntomas durante los primeros días. Incluso después de que alguien se retire del aula, el virus puede permanecer activo en el ambiente durante varias horas, lo que incrementa la posibilidad de transmisión.
La Secretaría de Educación indicó que se trabajará en la integración de un registro general sobre el estado de vacunación del estudiantado, no con fines restrictivos, sino como herramienta preventiva para identificar posibles brotes y diseñar acciones de contención. Además, se continuará difundiendo información y orientaciones en todos los planteles, en coordinación con la Secretaría de Salud, para que tanto el personal docente como directivo colabore en la detección temprana de situaciones que representen un riesgo para la comunidad educativa.
“Lo importante es que la mayoría colabore en esta estrategia de prevención. En casos especiales, los iremos atendiendo conforme se presenten”, mencionó Gutiérrez Dávila, quien también recalcó que el regreso a clases se dará en un contexto particular, por lo que insistió en la importancia de completar, en la medida de lo posible, los esquemas de vacunación infantiles para reducir riesgos innecesarios.
