Un día nublado de tanto sol. Dispense usted el oxímoron. La muerte del maestro Alfredo Arvizu Ponce de León, hombre récord: casi medio siglo al frente de un organismo educativo sin una sola huelga. La muerte del modesto doctor en música sacra. La muerte del gran gestor de la educación media superior del país. La muerte del ilustre vecino, casi anónimo, del barrio de la Plaza Carranza. La muerte del firme anfitrión que no permitió que el Estado Mayor Presidencial modificara su casa para la comodidad de una noche de su ilustre huésped. Qué grande fue el profesor Arvizu. Qué grande lo hizo Delicias. Qué grande hizo a Delicias. Sucesos así engrosan las páginas tristes de nuestra historia. Descanso eterno a un gran hombre. La familia del pionero está con su familia. Un abrazo solidario a todas sus amistades. Q.E.P.D.
Hoy, el alcalde Jesús Valenciano cortará el listón de una nueva cabina digital de Justicia Digital, cortesía dela Fiscalía del Estado de Chihuahua, en el Complejo de Seguridad Pública. Ya hay cabinas en Juárez y Guachochi, con intérpretes rarámuri. Estas cabinas permiten tramitar Constancias de Antecedentes Penales, Reportes de Extravío y presentar denuncias anónimas, empresariales o por videollamada desde un dispositivo con internet. Beneficios: menos filas, más transparencia y acceso fácil, incluso en la sierra. O sea, menos burocracia. Bendita tecnología.
De tantas campañas, algunas tan sosas, la de Arely Barrón, candidata a juez de lo familiar, es la más atractiva, didáctica y dinámica. La abogada parralense, radicada aquí desde hace años, es una profesional de la jurisprudencia que se mueve en campaña como en su ámbito natural. Si todos fueran así, este costoso ejercicio sería otra cosa. Además, va como independiente, sin partido ni palancas, fiel al espíritu original de los juzgadores. México no está para experimentos ni ocurrencias. Nunca lo ha estado, y menos ahora, en plena cruda del derroche y la irresponsabilidad en el gasto público.
Emotivísima la ceremonia de la vóbeda del tiempo abierta ayer en la Plaza Benito Juárez. El alcalde Valenciano, el ex Manuel Soltero, Cheché Meléndez, parte del equipo del Canal 18 que la enterró en 1999, varios candidatos del Poder Judicial, que van a todas, con o sin invitación, curiosos, mucha raza. Sacaron hasta un anillo de compromiso que a alguien se le pasó entregar. Fotos amarillentas, documentos varios, periódicos de aquellos años, muchos recuerdos y la invitación para que empiecen a llevar objetos a enterrar en la catacumba que se se abrirá ahí mismo para abrirse dentro de ocho años.
La memoria de Normando. El general camarguense Praxedis Giner Durán, gobernador de Chihuahua en los sesenta, fue pícaro, ocurrente y salidor, además, claro, de duro y estricto. Cuando regresó de la Revolución, tras la derrota del villismo en el que militó, tuvo que esperar desnudo en una habitación de su modesta vivienda mientras le lavaban en el río su único cambio de ropa. Ya como gobernador, fue invitado a la develación de una estatua erigida en Columbus a su antiguo jefe. Desde Ciudad Juárez, cruzó por el lado estadounidense con su comitiva, mientras un grupo de jóvenes, entre ellos Normando, entonces líder de las juventudes priistas y encargado de hacer de intérprete, viajaba por el lado mexicano. Al reunirse en el lugar del acto, le dijo con sorna: “¿Dónde andaba, oiga? Viera cuánto me hizo falta cuando nos paramos a almorzar. No supe cómo se dice ‘hotcakes’ en inglés”. Con ese comentario, lo cepilló, haciéndole ver cuánto lo necesitaba.
