Y eso que hay juego limpio, al menos dos candidatos a jueces del Distrito Abraham González han recibido amables presiones para que se retiren, la idea es limpiarle el camino a una candidata de presunto poder económico. Lo de siempre, esto ya huele a guiso recalentado, ¿no creen?
Hablando de quienes no se quitan, Chuy Valenciano sigue firme en su trote por la candidatura panista al Gobierno del Estado, es como esos borregos cimarrones que balan con orgullo en la serranía, recio, constante y con un ímpetu que ni el sol del desierto puede apagar, todo indica que aprovechará la pausa de Semana Santa para afilar los cuernos y dar un topetazo que retumbe hasta la Sierra Tarahumara, la Gobernadora, como jefa política, necesita precandidatos de a de veras, y Chuy parece decir, aquí estoy, no busques más.
Y hablando de consistencia, Rogelio Bejarano es ese ex presidente municipal que no se aparece ni por error en esas comidas frías del bipartidismo, priísta de fierro forjado, es como un panista de azul subido, pero con un toque de contreras irredento que ya quisieran muchos, cuando todo Delicias estaba con Reyes Baeza, él se fue con Anchondo, cuando César Duarte era el favorito, torció hacia Teto Murguía, ¡este hombre no tiene remedio!. Cada vez que lo invitan a un evento, agarra el marcador y se las raya.
En Rosales, el alcalde Andujo está más empantanado que una noria en temporada de lluvias, los senderistas lo traen de encargo por el desastre en el Cerro de la Cruz, un área protegida que parece más basurero que reserva natural, hay de todo, botellas, animales muertos, moscas zumbando como si fuera festival de rancheras, un cochinero de campeonato. Mientras tanto, Andujo se hace el distraído, tapándose la nariz y volteando para otro lado como si con eso se resolviera el problema, ¡qué gobierno tan fallido!, tanto, que los rosalenses ahora suspiran por Aimée Sánchez, a quien en su momento no podían ni ver. Como dicen por ahí, nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Y para cerrar con algo que sí da gusto, el rodeo del Festival de la Fundación se lleva las palmas como el evento que más raza junta, ni las carnitas asadas ni los juegos mecánicos le llegan a los talones, y en el plano individual, el maestrazo Fredy González sigue siendo el rey del entusiasmo. Este gran bailarín, que lleva años robándose el show sin pedir ni un peso de apoyo oficial, participa por puro amor a Delicias.
